El pintor Francisco de Miedes podría ser el autor del lienzo de gran tamaño y calidad de la Última Cena que ha estado oculto hasta la fecha en la Iglesia Santa María La Mayor de Alcañiz y que podría datar de 1650. Es la principal hipótesis que maneja el historiador alcañizano y Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, Jorge Martín Marco, quien está desarrollando una investigación al respecto. Ahora mismo el joven pertenece al 'Traza Grupo de Investigación del Arte Medieval y Moderno en Aragón' y ha recibido el 'Premio Extraordinario de Doctorado por la Universidad de Zaragoza'.
El cuadro fue hallado en 2016 por Jesús Ponz Zapater en la Capilla de la Soledad y Martín, a raíz de su tesis 'Arquitectura barroca en Aragón: antiguos arciprestazgos de Belchite y Daroca entre 1601 y 1750', ha realizado un arduo proceso de documentación en este campo y sobre la iglesia de Alcañiz en particular, en el que el puzle "podría encajar" con respecto a la autoría este lienzo. El historiador alcañizano cree que pertenece a una capilla de la antigua iglesia gótica, que se construyó en el siglo XVII entre 1645 y 1652, y correspondería al lienzo central del retablo. '"Es una Última Cena que es muy típica, una iconografía que es adecuada para este tipo de capilla, la del Santísimo Sacramento", detalla.
Tras horas de documentación de los protocolos notariales, sobre todo del Archivo de Alcañiz, Martín encontró archivos sobre la construcción de la capilla y la realización del retablo. "Nos dice que tiene que ser un retablo de madera, pero que tiene que tener los huecos para disponer los lienzos", matiza. Es por eso que cree "muy posible" que se ubicase en esta capilla.
En las mismas fechas del retablo el pintor Francisco de Miedes aparece documentado en Alcañiz y también en Calatayud, en este último caso entre 1620-1640, lo que permite "vincularlo" al lienzo de la Última Cena, bajo la hipótesis de que se pudo desplazar en algún momento hasta la capital bajoaragonesa. De hecho Martín cree que el pintor formaba parte de la Cofradía de San José de Alcañiz.
Lo cierto es que no existe mucha información sobre el pintor. "Barajamos que pueda ser el mismo. Sabemos que él aprende el oficio en 1620, parece que hace una obra por esa zona de Calatayud y aparece también aquí. El problema es que el seguimiento documental muchas veces se pierde por la falta de archivo", detalla el investigador. De hecho después de la Guerra Civil muchos bienes muebles, retablos y objetos litúrgicos fueron destruidos. "Tenemos una laguna muy importante sobre todo del siglo XVII". Es por ello que el historiador defiende la importancia de su recuperación. "Hay que visibilizar el patrimonio que tenemos, tenemos que restaurarlo por la excepcionalidad de toda esa laguna y que los alcañizanos lo puedan conocer", explica Martín.
Hace unos días el cuadro ya fue visitado por la Fundación Santa María de Albarracín experta en restauración artística desde hace más de tres décadas y con un centro propio. La entidad comprobó su "gran calidad", de la mano de su director, Antonio Jiménez; y su restauradora Rosana Herrero, quienes lo analizaron in situ tras haber realizado una primera catalogación mediante fotografías. Su composición en vertical es uno de los aspectos más llamativos frente a la horizontalidad de este motivo pictórico.
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A falta de una valoración económica más exacta, la Fundación estima que restaurar el lienzo en su centro le costaría al Ayuntamiento entre 8.000 y 10.000 euros. Para ello el Ayuntamiento ha iniciado una campaña de micromecenazgo para financiar su restauración.
Una escenografía muy contrastada
Con una visión tenebrista, la última cena tiene infinidad de personajes y una escenografía muy contrastada entre la mesa, con el santo grial en el centro muy iluminado; y el resto prácticamente en penumbra. Los apóstoles tienen caras «muy singularizadas» entre las que destaca la de Judas, que el director de la Fundación define como «espectacular»; y otros personajes con «expresiones bien diferentes» en torno a la figura central, la de Cristo.
Precisamente, el eje central lo mide Jesús de arriba a abajo con un foco justo en la zona de la cena y un reflejo importante en la mirada extasiada del propio Cristo. A los lados aparecen los apóstoles con apariencia más tenebrista y caras que se verán mucho mejor tras la restauración.
El lienzo se encuentra «destrozado» con lagunas pictóricas «tremendas» -hay trozos en los que falta pintura- y con los bordes destrozados. También necesita colocarle unas bandas especiales para que vuelva a su tensión original.








Mi felicitación a Jesús Ponz por su trabajo y dedicación.
se puede visitar?