Se abre la puerta y se despliega un espectáculo para los sentidos que cuesta digerir. Se necesita un tiempo. Decenas de abanicos abiertos en todo su esplendor reciben a los visitantes y cada uno cuenta una historia y, entre todos, ayudan a tejer la de una sociedad. Por este artículo han apostado desde la Asociación Sempiterna para que sea el protagonista de una nueva exposición en el Espacio Indumentaria de Valdealgorfa, más concretamente en una sala en la planta calle. Se destinará a archivo, pero mientras eso sucede, el público puede deleitarse mirando estos ejemplares que comparten espacio con imponentes maquetas de edificios muy reconocibles y que ya tenían allí su hueco.

La muestra enseña abanicos que no llevaban las clases populares, especialmente los del siglo XIX, que son la mayoría de los expuestos. Siguen una cronología hasta el XX, con los abanicos españoles poniendo el broche al recorrido. No obstante, "al igual que sucede con la ropa, la gente del pueblo también trataba de acercarse a todo lo sobresaliente dentro de sus posibilidades", advierten Elena Guarc y Dabí Latas, al frente de Sempiterna. Los abanicos están presentados atendiendo, sobre todo, al material del varillaje y al país -la tela que lo compone- que en unos casos aparece pintado, bordado o con encaje. Algunos abanicos están enmarcados y otros tienen su caja al lado. Los de gran tamaño conocidos como pericones están presentes en un lugar destacado, al igual que los de pluma de avestruz, que "los puso de moda Eugenia de Montijo, una española en Francia casada con Napoleón III", apuntan.

La muestra solo requiere de una cosa por parte del público: no ir con prisas. Merece fijarse en los muchos detalles y, aprovechando la presencia tanto de Guarc como de Latas, preguntar. Ellos han llevado sus colecciones particulares entre los que han salido abanicos de marfil, hueso o maderas nobles talladas, decoradas o troqueladas. Algunos puede que les resulten familiares al público porque entre los abanicos españoles del siglo XX, que ya se empleaban a su función de refrescar, los hay con motivos costumbristas, para niños y hasta publicitarios de establecimientos del territorio.

"En este punto comienza a considerarse como algo español, pero es tan español como un mantón de Manila, que es de Manila", bromean. Como los abanicos llegaron de China, en la muestra se dedica el espacio central a un guiño al país y también a los mantones de Manila que muestran unos detalles en marfil que "a muy pocas casas llegaban en una época en la que eran lo más". El público verá de cerca también algún ejemplar de los llamados de las mil caras con anverso y reverso perfectamente decorados.

Apoyo fotográfico de gentes de Matarraña y Bajo Aragón
La bienvenida a la exposición la dan fotografías de mujeres del Matarraña y Bajo Aragón que posan con abanicos. Hay mujeres de pueblos como Valdealgorfa, La Fresneda, Mas de las Matas, La Codoñera y Beceite. "Nos encanta poner fotografías a gran tamaño para justificar lo que exponemos a través de la imagen. En este caso les hemos dado color para que se aprecien mejor los colores", explican.

Para el montaje de la muestra contaron con la ayuda de un grupo de mujeres de Valdealgorfa, que siempre están dispuestas aunque en este caso el montaje no requería de una gran logística. Con la llegada de la primavera era una exposición acorde, aunque no siempre se empleaban para darse aire y mitigar los efectos de las altas temperaturas. "El lenguaje de los abanicos es apasionante, todo un mundo", dice Latas. En las fotografías que acompañan a la exposición aparacen en unos casos medio abiertos y, en otros, colgados del cuello con elegantes cadenas. "Igual que llevamos ahora los móviles", sonríe Guarc.

Hay abanicos de las colecciones de Guarc y Latas, que se han sorprendido al descubrir los que tenían, porque "los guardas en sus cajas y pasa el tiempo". También hay ejemplares de abanicos del pueblo, que han sido cedidos para la exposición y que ocupan un lugar destacado en la entrada.
Últimos días para visitar 'La lana en pañuelos y mantones'
La exposición de los abanicos se puede visitar desde el 23 de abril y es uno de los principales atractivos de espacio, además, mientras se desmonta la muestra actual que ocupa la primera planta dedicada a 'La lana en pañuelos y mantones', y que habilitó Sempiterna hace casi tres años. Las exposiciones se mantienen entre dos y tres años por dos razones principales: porque son costosas de montar y desmontar, y para dar la oportunidad a que más gente disfrute de ellas.

La lana es la tercera muestra que han organizado en el Espacio Indumentaria y cuenta con unas 232 piezas entre mantones y pañuelos de lana, pero también sayas, algún refajo e, incluso, las variedades que vende un comerciante de tejidos que tiene un lugar reservado en la sala. Hay algo de joyería, libros de cuentas antiguos e históricos que tienen que ver con los tejidos y también fotografías a gran tamaño que justifican lo que presentan porque lo que sale en la imagen se traslada a la vitrina. Esta muestra todavía se puede ver pero, aunque todavía no se ha fijado fecha de retirada, quedan las últimas semanas para acercarse a ella antes de que se monte la siguiente con otro tema diferente.
El Espacio de Indumentaria es visitable durante todo el año concertando cita por teléfono (978 85 70 00) o por mail (turismo@valdealgorfa.com). Toda la información se puede consultar en las páginas webs (www.centropardosastron.com y www.valdealgorfa.com), además de en Facebook en Espacio de Indumentaria.
El sábado, visita teatralizada
Para este sábado han preparado una visita especial a la que invitan a la gente a que acuda con ropas que conserven en su casa si lo desean. "Les comentaremos lo que sabemos sobre lo que traigan si tienen interés en ello", dicen. "O si quieren que les asesoremos sobre cómo poner y llevar la prenda, también lo haremos", añaden. Ya hay personas que han confirmado su asistencia con ropa tradicional.
La experiencia, que prevén que se alargue una hora de 13.00 a 14.00, incluye la visita comentada a las exposiciones aparte de la valoración de prendas o artículos que aporte la gente y que también se catalogarán con el fin "de seguir enriqueciendo el conocimiento colectivo sobre la indumentaria histórica". No obstante, la actividad está abierta a todo el público también con ropa de calle.











