El incendio que empezó el sábado a primera hora de la tarde en Batea (Tarragona) y que avanzó de forma rápida hacia Nonaspe y Fabara se ha dado por extinguido este martes, a las 21.00, tras cuatro días de trabajo. En total, se han calcinado 550 hectáreas entre los tres municipios. Fabara ha sido la más afectada con 271 hectáreas; seguida de Nonaspe, con 267; y Batea, con 14.
En cuanto a las zonas quemadas, desde Ayuntamiento de Fabara calculan que pueden estar afectadas el 50% de ellas, aunque «se tardará un tiempo en conocer el número exacto». Respecto a las afecciones, la mayor parte de la superficie quemada fue de pinar, aunque también se vio sorprendida alguna parcela agrícola y una granja sin animales dentro del término municipal. «Ha habido algún vecino al que se le han quemado almendros, olivos y parcelas que no estaban del todo labradas y calcinó la hierba que había», recalca Juan Jesús Villalba, alcalde de Fabara.
El sábado por la mañana el incendio se dio por estabilizado y el domingo por la mañana, por controlado. Los trabajos continuaron durante la jornada del lunes y han seguido hasta la última hora de la tarde de este martes, cuando se ha retirado el operativo. «Me gustaría agradecer a todos los medios que han participado en la extinción del incendio tanto de dirección como los retenes. También dar las gracias a los vecinos de Nonaspe que han colaborado en la preparación de avituallamiento», señala Fernando Taberner, alcalde de Nonaspe.
Líneas de actuación por daños
Por el momento, «es pronto» para establecer alguna línea de actuación para reparar los daños. No obstante, el alcalde de Fabara ya ha hablado con el asesor del Consejero de Medio Ambiente, Pepe Moret, y este se ha puesto en contacto con la Dirección General de Gestión Forestal para empezar a tomar medidas. «Nos han dicho que tenemos que esperar, pero que dentro de unos días se pondrán en contacto con los dos ayuntamientos para ver las consecuencias y estudiar las medidas que se pueden adoptar".
Desde el Consistorio nonaspino también tienden la mano y recuerdan las graves afecciones que supuso el incendio de 2022 que calcinó 2.200 hectáreas y que con las ayudas recibidas «solo se pudieron arrancar los árboles y volver a plantarlos. No fue como nos hubiera gustado y va a costar mucho tiempo recuperarlo todo», concluye Taberner.







