El grupo de trabajo local creado para reducir ahogamientos de corzos en los canales de riego de Alcañiz, Calanda y Castelserás propone colocar unas barreras «tipo peine» en diagonal ante las escapatorias para empujar al animal y ayudarle a salir. El mecanismo consistiría en una barra principal que cruzase de un lado al otro de la acequia y de la que colgasen púas que se introdujeran aproximadamente un metro en el agua. Contarían, además, con un hierro exterior que permitiese levantarlas y girarlas para expulsar la vegetación retenida. El canal de la Estanca tiene siete escapatorias a lo largo de sus 21,381 kilómetros y el canal Calanda-Alcañiz, cinco en 18 kilómetros. Por tanto, también sería necesario crear nuevas salidas en «puntos negros».
Esta fue una de las medidas correctoras consensuada por cazadores de Alcañiz, Calanda y Castelserás; Agentes de Protección de la Naturaleza (APN); representantes políticos de los Ayuntamientos de Alcañiz y Calanda; Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil y vecinos a título particular en una primera reunión mantenida este miércoles en la Oficina Delegada del Gobierno de Aragón en Alcañiz. También se planteó como medida preventiva el vallado de ciertos tramos de los canales, por ejemplo, los 500 metros entre un puente y el siguiente, a ambos lados. La última palabra sobre estas propuestas la tendrá la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), quien determinará su viabilidad.
«Planteamos ideas que pueden ser efectivas, pero debe decidir la Confederación, porque de ella depende la inversión económica. También estamos esperando a ver las soluciones que proponen desde la Fundación Artemisan, la entidad que en un principio elaborará el plan integral de medidas contra el ahogamiento de corzos y otra fauna silvestre en los canales de riego», explica Andrés Albacar, vocal de la Sociedad de Cazadores de Calanda. En la misma línea, el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Alcañiz, Ramiro Domínguez, señala que «la reunión fue muy productiva, pero que al final tiene que ser la CHE y Artemisan quienes decidan por donde tirar».
Se espera que en la próxima reunión -en un plazo estimado de un mes- participe tanto la CHE como Artemisan. Se abordarán los mismos diez puntos que el miércoles sirvieron como orden del día. Fueron los siguientes: descripción general del problema de los ahogamientos en los canales del Estado; infraestructuras hidráulicas en el canal de la Estanca y el canal Calanda-Alcañiz; factores principales que provocan las caídas de la fauna a los canales; análisis de la fauna más propensa a sufrir ahogamientos; localización de las zonas más sensibles; estudio y propuesta de medidas preventivas; estudio y propuesta de medidas correctoras; planos con la ubicación de las medidas a adoptar; valoración económica de las medidas a adoptar y conclusiones.
Respecto a la localización de zonas más sensibles, se recordó el proyecto de colocación de collares con GPS a los corzos llevado a cabo por la Fundación Artemisan y la Asociación del Corzo Español. El primero se puso el pasado 24 de mayo y todavía quedan otros cuatro. El animal geolocalizado se encuentra «en perfecto estado» y está transmitiendo datos de su posición, una ubicación alejada del canal Calanda-Alcañiz donde se cayó, según ha trasladado Artemisan a los cazadores.
El proyecto técnico del plan integral deberá estar finalizado antes del 30 de noviembre de 2024. Las obras tienen que estar concluidas en la primavera de 2025, época en la que más muertes de corzos se producen al independizarse las crías de sus madres.
Nuevas incorporaciones
Pese a que esta primera reunión del grupo de trabajo local solo sirvió para «aportar ideas», todos los presentes consideran que fue «fructífera» ya que pudieron «ponerse cara» unos a otros. «Fue muy positiva para conocer a la gente de la zona que está implicada en la problemática», subraya Javier Boné, cazador y colaborador de los APN. Además, sirvió como toma de contacto con otros dos nuevos integrantes, el concejal de Agricultura de Calanda, Joaquín Palomo; y el guardia civil del SEPRONA del puesto de Alcañiz Francisco Soler. «Es muy importante que el SEPRONA se involucre, porque puede ser que sean los que más fuerza tengan para convencer a los demás. Por nuestra parte, nosotros ya testamos convencidos de lo que tenemos que hacer», destaca Albacar.
Financiación
En la reunión no se habló sobre la financiación del plan integral, aunque todos coinciden en que debe asumirlo la Confederación Hidrográfica del Ebro y «en ningún caso los usuarios del canal». Sin embargo, en el primer encuentro mantenido el pasado mes de mayo la CHE solicitó colaboración económica de las administraciones. Domínguez vuelve a confirmar que el Ayuntamiento de Alcañiz «aportará dinero si es necesario».
El Ayuntamiento de Calanda, que acaba de integrarse en el grupo de trabajo, tiene como primer objetivo «iniciar conversaciones con la CHE» y, a partir de ahí, «ya verá en qué medida tienen que implicarse económicamente las administraciones, las sociedades de cazadores o la Confederación». «En la reunión del miércoles empezamos a poner las primeras piedras de lo que tiene que ser la estructura de trabajo. La idea es que salgan buenas incitativas y consigamos los apoyos económicos para llevarlo adelante», valora el concejal.








Y los daños que hacen en los cultivos árboles rascados el tronco con los cuernos, hortalizas comidas quien los paga
creo que hay subvenciones y dan ayudas para esto también y bastante a fondo perdido ves a preguntar te digo dónde
Un aplauso, en principio, por intentar mejorar ese sinsentido de tanto ahogamiento de animales.
no perdáis el interés.
Y los agricultores, principales afectados de los daños que producen, no se les ha preguntado qué tal les parece que por una parte se salve la vida a unos y sin embargo haya una autorización para matar a mil hembras por exceso de población.
Los representantes de los regantes estaban convocados a la reunión que se mantuvo, con el fin de conocer su punto de vista pero no acudió ninguno de ellos ni excusó su no asistencia.
De esta forma es difícil tomar decisiones que sean favorables y que sean lo menos lesivas para todas las partes.