Los vecinos de Híjar han reivindicado este sábado el valor histórico y patrimonial del convento Nuestra Señora de los Ángeles y la necesidad de que se restaure para evitar que se caiga coincidiendo con su 500 aniversario. El Centro de Estudios del Bajo Martín ha querido conmemorar esta fecha con una jornada con una gran participación para dar a conocer su historia y reivindicar su mantenimiento. La buena acogida de la jornada ha demostrado el interés de los hijaranos por el convento, que se encuentra en ruinas. Después de décadas de abandono este año se empezará a actuar con una partida de 40.000 que ha previsto el Ayuntamiento en los presupuestos para asegurar las pocas estructuras que quedan en pie. Antes debe recibir una cesión del Arzobispado de Zaragoza, propietario del convento. El alcalde, Jesús Puyol, ya ha iniciado las conversaciones y quiere que la cesión sea para 100 años y no para 50 como habitualmente porque la inversión que se necesita es importante. El siguiente paso será conseguir que sea declarado Bien de Interés Cultural para poder acceder a subvenciones del Gobierno de Aragón.
Este sábado, en una jornada impulsada por el secretario del Centro de Estudios, Pascual Ferrer, se ha dado a conocer la historia del convento y su valor patrimonial. "Este año el convento cumple 500 años y nos pareció que teníamos que centrar algunos de nuestros esfuerzos en él dentro de nuestra labor de reivindicar el patrimonio histórico y monumental del Bajo Martín. Pensamos que es importante contar todo el esfuerzo que se está haciendo, ahora las administraciones están más sensibilizadas que hace unos años, cuando permitieron que llegara a la actual situación de ruina", ha explicado el presidente del Centro, José Ángel Guimerá.
La jornada ha comenzado en la ermita de San Antón. Tal y como ha explicado Ferrer, la sinagoga y Nuestra Señora de los Ángeles guardan una estrecha relación. El convento fue fundado por el Duque de Híjar en 1524. Allí se instalaron los monjes Franciscanos después de haber pasado por la sinagoga -entonces ermita de San Antón-. Fue en 1519 cuando el cuarto Duque de Híjar fundó y ordenó un convento de frailes a quienes encargó la organización de la Semana Santa, cuyo origen es anterior. Híjar celebró y conmemoró en 2019 el V Centenario de este hecho con diferentes actos todo el año. La Venerable Orden Tercera (VOT) de San Francisco es la que sigue ordenando la Semana Santa de Híjar, así como la de otras localidades como Urrea de Gaén -donde es más evidente-. Entre otras cosas, portan cordón con tres nudos y el escapulario de san Francisco que deben llevar las personas que porten peana, así como ministros y ministras. La huella de estos frailes también denominados «capuchinos» es evidente también en localidades cercanas como Albalate del Arzobispo, cuyo convento es ahora el centro de interpretación de la Semana Santa.
El convento hijarano fue ocupado por los franciscanos hasta 1835 con la desamortización de Mendizábal. Pasaron otras órdenes hasta que a principios del siglo XX, una comunidad de franciscanos capuchinos, lo rehabilitó y restauró la iglesia, que volvió a abrir al culto. Hubo vida hasta la Guerra Civil, cuando quedó muy dañado. Nunca se ha intervenido y está abandonado desde entonces.
Después los participantes han podido entrar dentro de la sinagoga, donde Guimerá ha hablado del templo y de la historia que recoge en ‘Libros: el legado de Alantansí’, su recién estrenado largometraje en el que hace un recorrido de algunos incunables que se conservan por medio mundo. El realizador de Castelnou ha traído a la actualidad parte de una historia universal que empezó en Híjar cuando el impresor oscense Eliezer ben Abraham Alantansí se instaló en la villa a finales del siglo XV e imprimió obras que hoy en día son de un valor incalculable y que ayudaron a difundir y estructurar la cultura judía. Ya se ha estrenado en Madrid y Zaragoza y ha adelantado que también se podrá ver en el Bajo Martín, entre otros, en los próximos meses.

De la sinagoga los participantes se han desplazado andando hasta el convento, que se sitúa junto a la carretera que une la localidad con La Puebla de Híjar, desde donde es perfectamente visible. Con este recorrido han recordado el camino que seguirían los frailes y autoridades locales el día que lo inauguraron. En este caso, con el acompañamiento en el trayecto de los dulzaineros.
Una vez en el convento, el hijarano Vicente Gómez ha impartido una charla sobre el convento del Santo Sepulcro de Híjar (1300-1303) que se ha hecho extensiva al del mismo nombre de Zaragoza. Por su parte, Elena Meseguer ha hablado sobre el de Nuestra Señora de los Ángeles de Híjar (1524-2024). El cierre de la sesión matinal ha sido al son de los tambores con una cuadrilla que tocará en homenaje a los frailes. A continuación, los Rosarieros han cantado el himno Franciscano y algún otro canto recordando a Fray Diego de Cádiz que estuvo por la localidad y la zona enseñando y predicando en 1787. Todo ello acompañado por un picoteo en la delantera del convento para los asistentes a base de repostería local.
Las jornadas se han reanudado a las 16.30 en la sede de la Comarca del Bajo Martín. En el hall se puede ver una exposición de fotografías del convento y en el salón de actos se ha hablado sobre ‘La cara olvidada del convento’. El broche de la jornada ha sido la proyección del montaje audiovisual ‘La historia figurada del convento’ realizada con Inteligencia Artificial y se ha abierto un coloquio que ha moderado Pascual Ferrer.








Así no se hacen las cosas, empezamos mal.