Las navidades se guardan para el final el bocado más dulce cuando el roscón de Reyes hace su aparición estelar como ese empujón que se agradece para afrontar el año recién estrenado con la fuerza que requiere. Hay multitud de formas de prepararlo, con recetas que dicen mucho de las manos que lo preparan y del lugar, y son tantas que da para hacer una ruta por suelo patrio y degustar todas sus variedades. Es lo que han hecho en El País, donde en el suplemento Gastro han elaborado el mapa de los mejores roscones de 2026 con más de un centenar de sugerencias. En Aragón hay varios puntos señalados, y solo uno en la provincia de Teruel con Cretas como protagonista gracias a los roscones de Horno Llerda.
Adrián Omella, al frente del obrador que fundó su familia hace más de noventa años, explica que todo empezó con una llamada telefónica desde el periódico en la que le solicitaban hacer un reportaje. "Me dijeron que habían oído hablar de nosotros, de nuestros roscones y aceptamos, nunca decimos que no a una publicación. Estuvimos en el horno degustando y probando los roscones y vernos ahí en el mapa es un orgullo más", recuerda. La variedad del establecimiento es amplia y los sabores de Navidad se alargan mucho más allá de las fechas señaladas. De hecho, la venta de panettones no cesa. En la degustación con El País triunfó el llamado Melchor, que "es el que más salida tiene". Lleva una capa de yema tostada con nata por encima. La gama sigue y abarca a los otros dos reyes. El de Gaspar es un roscón relleno de crema tostada y el de Baltasar es un roscón de trufa. En la reseña del mapa indican a modo de curiosidad que "siguen la receta artesana que empezó a elaborar su abuela en 1930, con relleno de confitura de calabaza que cultivan ellos mismos. Utilizan harina ecológica y una triple fermentación con masa madre".
Aparte de los llamados Tres Reyes, elaboran otros rellenos como mazapán, chocolate, cabello de ángel, variedades de mermeladas de frutas, y el tradicional, que es "el de toda la vida, un roscón tal cual sin relleno", especifica Omella. En el horno siguen con su trabajo diario, y el pan es otra de las elaboraciones que les hace ser de los más buscados y también que les ha reportado premios como panadería a nivel nacional. No son ajenos al turismo que atrae el Matarraña, que sigue en aumento durante todas las épocas del año. "Cada vez pasan más turistas y todos los años incrementamos un poco la producción", apunta. Desde el horno también salen a otros lugares a aprender y formarse. Adrián, que combina la panadería con cursos continuamente "para seguir mejorando", incluso viajó a Italia a aprender a elaborar panettones y, aunque diga que "no tienen ningún secreto", su éxito está más que probado entre la clientela y son ya una seña de identidad.









