Patrimonio y hospedaje se fusionan en las hospederías del Maestrazgo para crear la oferta turística perfecta. El Palacio Matutano Daudén en La Iglesuela del Cid y la Hospedería Palacio de Allepuz, ambas propiedad de del Gobierno de Aragón y gestionadas por Turismo Aragón, se consolidan como dos referentes hoteleros gracias a una colaboración público-privada que permite dinamizar el área y crear riqueza, generando un flujo de turistas y de empleo que revierte en gran medida en el territorio. «La colaboración es necesaria y ve sus frutos. Hace 10 años era una zona más desconocida y poco a poco se ha puesto en el mapa gracias también al hotel», explica Fernando Obis, director de la Hospedería Palacio de Allepuz.
«Una hospedería puede tener un impacto de 2 a 3 euros por cada euro invertido. Aportas riqueza a la zona al atraer turistas y los propios trabajadores»
Óscar García. Gerente del Palacio Matutano Daudén
En el caso del alojamiento iglesuelano, cuenta con 15 empleados fijos todo el año, aunque en temporada alta alcanza los 25 puestos. Estos trabajadores, procedentes mayoritariamente de otros territorios fuera de la comarca, son ahora nuevos pobladores. En el caso de la Hospedería de Allepuz, tiene 9 empleos estables que también se suman a los refuerzos temporales, una cifra significativa en la localidad de 120 habitantes. Frente a los nuevos vecinos en la Iglesuela, en Allepuz son trabajadores de la localidad y pueblos próximos, ayudando también a asentar población. «Dejas riqueza en la zona porque atraes turistas y también los propios trabajadores. El impacto que una hospedería puede tener es de 2 a 3 euros por cada euro que invertimos en un ratio de 30 kilómetros», asegura Óscar García, gerente del Palacio Matutano Daudén.
Previsiones de ocupación
La Hospedería de Iglesuela, un palacio del siglo XVIII declarado Monumento Nacional y que cuenta cuatro estrellas, reabrió sus puertas en julio de 2022 después de cuatro años cerrado. Lo hizo gracias a una inversión de más de 500.000 euros de la DGA para su conservación, rehabilitación y mayor confort. Desde entonces, ha notado una gran evolución, haciendo de este otoño uno de los mejores en la nueva gestión. «Septiembre y octubre han sido extraordinarios, hablando con otros hoteleros, notamos que ha sido el mejor otoño de la historia. El clima ha hecho que no tengamos recolección de setas, pero que el cliente se haya animado más», explica García, quien espera continuar igual las siguientes semanas y alargarlo hasta final de año. «Durante el último puente no teníamos capacidad para atender toda la demanda, hablamos de un 80% porque la totalidad es imposible en zonas del interior, aunque es posible que en Nochevieja se alcance», añade.
Para este fin de temporada desde la Hospedería de Allepuz mirarán al cielo a la espera de que la nieve permita mantener abiertas las pistas de esquí de Valdelinares, un importante revulsivo por su proximidad a 24 kilómetros. «Somos optimistas de cara a este invierno, confiamos en mejorar el pasado que fue desastroso al no haber temporada de nieve», confiesa el director de este alojamiento desde el 2014, cuando DGA invirtió 278.000 euros en reformarlo.
En cuanto al tipo de clientes, en la Hospedería de la Iglesuela notan el aumento de un turismo extranjero que supone un 10%. Sin embargo, el mayoritario continúa siendo de Valencia, Castellón, Barcelona y Tarragona. Al igual que la procedencia en la clientela de Allepuz depende del año, en invierno también predomina el levantino y en el verano ambos notan turistas de lugares más alejados como el centro de la península.
En Iglesuela, los visitantes disfrutan de la riqueza cultural y arquitectónica que generó la riqueza de la lana, pero también comodidades. Se suma a los encantos de la localidad y el entorno entre muros de piedra en seco y una rica oferta gastronómica con productos como la trufa y el robellón. «Aglutina un panorama cultural, gastronómico, artístico y paisajístico muy atractivo con diferentes encantos a lo largo del año», pone en valor García. También en Allepuz se combina el emblemático espacio con un rico paisaje: «Partimos de un edificio histórico espectacular, el mero hecho de alojarte ahí ya es un valor añadido, pero le sumamos un trato personal y familiar, gracias a personal que lleva mucho tiempo, y un paisaje natural y cultural».

Retos futuros
Los alojamientos no esquivan uno de los mayores problemas del sector, la escasez de personal. «La falta de mano de obra afecta en algunas épocas en no poder dar el servicio en plenitud, sabemos que es lo habitual y no nos vamos a librar, menos en el medio rural, pero haremos frente a ello», asegura Obis. En la Iglesuela, sin embargo, no lo consideran un problema, ya que, señalan, su ocupación media permite garantizar una buena calidad laboral a los trabajadores y que sea atractivo para ellos: «En Madrid sería imposible dar tres días libres, aquí sí y se valora. Pero notan la falta de ocio».
En La Iglesuela se enfrentan a la falta de previsibilidad de las reservas, ya que estos destinos se reservan con menos antelación, lo que lleva a acortar el margen de maniobra. El gestor en Allepuz también sitúa entre las trabas el no contar con «mejores comunicaciones e infraestructuras», y pide una mayor promoción a la imagen de las hospederías: «Tendría que haber mayor visibilidad y comercialización».
Ambos coinciden en los grandes retos que vienen y en la «ilusión» con la que los afrontan. «Continuaremos apostando por una gastronomía sostenible, así como buscar ser un foco de eventos. Hay por delante grandes proyectos», remarca García. Los gestores coinciden: «Se invirtió en que el edificio se mantuviese y convertirlo en un hotel, el objetivo es que pueda seguir mucho tiempo creando empleo en la zona y siendo un referente».









Echar la culpa a la falta de infraestructuras y comunicaciones, ya no es creíble…la imagen de la Hospedería de Allepuz , se la otorga el propio gestor. Algo de entusiasmo, no iría mal 🧐