Una parte de la cantera de la Ruta del Tambor y Bombo vivió el fin de semana su propia versión de las jornadas de convivencia en una iniciativa promovida por la Escuela del Tambor de Samper de Calanda. El sábado casi medio centenar de niños samperinos y sus acompañantes visitaron Urrea de Gaén; mientras que el domingo, fueron ellos los que recibieron a una expedición alcorisana que les devolvió la visita del año pasado. Va calando la filosofía de la Escuela del Tambor de Samper de Calanda, donde además de aprender las marchas y toques tradicionales de su pueblo, a los más pequeños les hablan de sus costumbres y también de la historia de la Semana Santa de los pueblos de la Ruta. Para esta última parte consideran que nadie mejor que los propios vecinos de los pueblos para contarles detalles y mostrarles sus toques. Muchos se llaman igual pero contienen variaciones y la mejor forma de captarlas todas es junto a los locales.
Los samperinos comenzaron conociendo su propia historia, y pronto añadieron salidas cercanas. Una de ellas fue a Híjar donde además está el Museo de la Ruta con todos los pueblos representados.
Este año plantearon dos excursiones: el sábado a Urrea de Gaén y el domingo, recibir a los jóvenes alcorisanos después de que el año pasado fueran ellos quienes les mostraron sus tradiciones en una jornada completa en Alcorisa.
Aprender y compartir marchas
Urrea de Gaén vivió a su vez unas jornadas anticipadas, ya que será el pueblo anfitrión de miles de personas el próximo 16 de marzo en las Jornadas de Convivencia de la Ruta del Tambor y Bombo. La expedición samperina desembarcó a las 15.30 en el ayuntamiento para dejar los tambores y acudir al cine. Allí vieron dos audiovisuales de la Semana Santa urreana y respondieron a algunas preguntas de sus anfitriones. César Pamplona, concejal y alabardero, junto a Angelines Calvo, se encargó de las explicaciones, de hablar de los Franciscanos, de contarles el motivo por el que no se lleva el tercerol en la cabeza y respondió a preguntas. Él también las hizo y los más pequeños estuvieron atentos a los vídeos porque supieron responder y sin dudar. Vieron las semejanzas y las diferencias con su Semana Santa y en ello profundizaron en el Calvario. Subieron caminando por los andadores hasta la ermita, donde varias mujeres seguían poniendo a punto las peanas.
De bajada pararon en el Monumento al Tambor, diseño del artesano local Joaquín Sanz, y entraron al patio del colegio para ver a los más pequeños y a la cuadrilla de jóvenes ensayar. La numerosa expedición samperina acudió a la plaza del Ayuntamiento para ver a los alabarderos interpretar ante ellos algunas marchas. Al toque de cornetas y ya con los tamborileros de Urrea también en la plaza, los de Samper -pequeños y mayores acompañantes- se colgaron los instrumentos y compartieron toques. Primero, ‘La Palillera’ local que aprendieron de los propios urreanos. Luego, encadenaron con más más marchas hasta que a las 18.15 salieron juntos a la plaza de la Iglesia. Se hizo el silencio y al toque de la campana marcando la media, rompieron la hora juntos. Pararon cuando la alcaldesa, Silvia Blasco, marcó el cese con el pañuelo blanco. De allí, foto, merienda y visita al Museo de Juguetes.
El domingo se repitió el plan pero en Samper y con parte de la Escuela de Alcorisa. Tras ver el ensayo de la cuadrilla oficial y visitar el Calvario para conocer detalles de la historia, todos juntos rompieron la hora al estilo samperino.














Solo se les puede decir que muchas gracias, muchas enhorabuenas y muchas gracias otra vez.
Nuestras tradiciones y nuestra historia, solo perdurará si se explica y se sabe.
Mal se puede querer, defender y respetar lo que no se conoce.
Nuestros pueblos son salvaguarda de una de las más bonitas, viejas y entrañables tradiciones. De cómo siguen y hasta donde y como llegan es responsabilidad de todos, pero ojo, de unos más que de otros.