El incendio forestal que se declaró el pasado 12 de julio en el término municipal de Peñarroya de Tastavins se ha dado al fin por extinguido. Los efectivos se retiraron este lunes en torno a las 19.15 tras varios días con labores de refresco de la zona que se quemó con el objetivo de evitar un posible rebrote. En total, se han calcinado 340 hectáreas de monte.
El incendio comenzó a apenas 500 metros del casco urbano de Peñarroya de Tastavins. Los primeros en acudir fueron los propios vecinos, quienes intentaron sofocar las llamas antes de la llegada de los servicios de emergencia. Ese mismo viento que convirtió el incendio en un fuego extremadamente virulento terminó siendo también el principal aliado del municipio. Las rachas, cercanas a los 60 kilómetros por hora, empujaron las llamas en dirección opuesta al pueblo.
Aunque los daños materiales fueron sido limitados - una vivienda agrícola, una nave utilizada como almacén, sistemas de riego, señalizaciones y algunas líneas eléctricas - el mayor impacto es ambiental. La imagen a la entrada del propio pueblo deja ahora un paisaje coronado por la ceniza, con pinos que tardarán décadas en volver alcanzar el mismo tamaño y con las laderas del monte completamente ennegrecidas. Las llamas rodearon el Santuario de la Virgen de la Fuente sin llegar a dañarla.
En el dispositivo participaron más de 300 efectivos, en un dispositivo coordinado por el operativo INFOAR del Gobierno de Aragón. En las labores de extinción intervinieron la Unidad Militar de Emergencias, bomberos de las diputaciones de Teruel y Castellón, medios terrestres y aéreos del Ministerio para la Transición Ecológica, distintas unidades de la Guardia Civil, Protección Civil, la Unidad Adscrita de la Policía Nacional, brigadas forestales, autobombas y maquinaria pesada, además de agricultores, vecinos y voluntarios de la zona. Ante la gravedad del fuego, se activó la Situación Operativa 2, Nivel 2, del PROCINFO.











