Mientras los hidroaviones descargan agua y los equipos de extinción trabajan para contener el incendio de Peñarroya de Tastavins, decenas de vecinos del Matarraña libran una batalla silenciosa lejos del frente de las llamas. Unos preparan cientos de comidas desde la cocina del bar del pueblo; otros recorren los caminos con tractores, reparten agua o colaboran en las labores preventivas bajo la coordinación de los agentes forestales. Una movilización espontánea que demuestra cómo toda una comarca se ha volcado para apoyar a quienes combaten el fuego.
El incendio, que ya ha arrasado centenares de hectáreas y mantiene movilizados a más de 300 efectivos, también ha despertado la solidaridad de todo el territorio. Allí donde no llegan las autobombas ni los medios aéreos, llega el esfuerzo de los vecinos, que han decidido poner su tiempo y sus recursos al servicio de quienes llevan horas combatiendo el fuego en condiciones muy complicadas.
220 raciones para cada servicio
Sara Barberán, una de las voluntarias que coordina la elaboración de las comidas, explica que la prioridad es atender a todas las personas que participan en el operativo. «Estamos preparando la comida para todos los avituallamientos y para toda la gente que está trabajando», señala mientras el ritmo no para en el Santuario de la Virgen de la Fuente de Peñarroya, lugar donde se ha ubicado el Puesto de Mando Avanzado.
Solo para la comida de este lunes han preparado alrededor de 220 raciones compuestas por macarrones, un trozo de pan, una pieza de fruta y bebida. A elegir entre diferentes opciones de refresco o agua. También había varias cafeteras que ha permitido dar algo de cafeína a los equipos desplegados. La jornada ha comenzado mucho antes con el reparto del almuerzo, formado por bocadillos, café y pastas, y terminará de nuevo en la cocina preparando otros 220 bocadillos calientes para la cena.
Las raciones llegan a los efectivos de INFOAR, brigadas terrestres, Guardia Civil, bomberos y al resto del personal desplegado sobre el terreno. Incluso durante la jornada del domingo también se prepararon comidas para efectivos vinculados a la Unidad Militar de Emergencias (UME), quienes descansan en el Polideportivo municipal de Monroyo.
Una cocina improvisada gracias a la solidaridad del pueblo
La rapidez con la que evolucionó el incendio obligó a organizar toda la logística prácticamente sobre la marcha. La cocina del bar del municipio se convirtió en el centro neurálgico desde el que salen todas las comidas, mientras que el abastecimiento ha dependido en gran medida de la solidaridad de los vecinos.
Al declararse el incendio durante la tarde del domingo, las existencias de la tienda eran limitadas. Apenas quedaba fruta y el pan disponible resultaba insuficiente para preparar cientos de bocadillos. Fue entonces cuando el Ayuntamiento lanzó un bando solicitando colaboración vecinal.
La respuesta no tardó en llegar. «La gente fue trayendo lo que tenía de pan, de fruta y de lo que había en la tienda», explica Barberán. Gracias a esas aportaciones fue posible completar todas las raciones necesarias para atender al dispositivo durante la primera noche de emergencia.
Aunque desconoce cómo se está organizando exactamente el suministro de alimentos para los próximos días, asegura que buena parte de los productos que están utilizando proceden del propio municipio y de las aportaciones realizadas por los vecinos.
Más de 60 voluntarios organizados por turnos
Detrás de cada plato servido existe una amplia red de colaboración vecinal. Barberán cifra en entre 60 y 70 personas los voluntarios que se han movilizado desde que comenzó el incendio.
La mayoría forman parte de grupos que habitualmente colaboran en la organización de fiestas o actividades del municipio. Esto les ha permitido reorganizarse rápidamente para cubrir todos los turnos necesarios, desde cocinar y preparar los lotes hasta distribuir las comidas entre los distintos puntos del operativo. «Nos vamos organizando en grupos y cada uno colabora en lo que puede», resume la voluntaria.
Tractores y agricultores, otra pieza clave del dispositivo
La movilización vecinal no se ha limitado a la preparación de alimentos. Desde municipios cercanos como Fuentespalda, decenas de agricultores y vecinos también se han puesto a disposición del operativo para colaborar en las tareas de contención del incendio bajo la coordinación de los agentes forestales.

Uno de ellos es Javier Caldú, quien explica que, desde primera hora de la mañana, varios voluntarios con tractores trabajaron en la creación de franjas de seguridad mediante labores de labranza para evitar que las llamas cruzaran el río Tastavins. "Cada uno ha colaborado como ha podido. Los que tenían maquinaria agrícola han cogido los tractores y los demás hemos ayudado sobre el terreno coordinando o pisando las zonas si el fuego avanzaba", relata.
Además de estas labores preventivas, los propios vecinos se han encargado de abastecer de agua y avituallamiento a los efectivos desplegados. "Llevábamos agua fresca para los retenes y los voluntarios porque el calor era intenso. También se prepararon bocadillos. Cada uno ha aportado lo que ha podido", explica Caldú.
El voluntario destaca la rápida respuesta de toda la comarca desde que comenzaron las llamas. "Aquí tenemos que colaborar todos. Si no nos unimos todos los pueblos, se nos va toda la comarca", afirma. Según detalla, solo en la zona en la que han trabajado se han labrado entre 15 y 20 hectáreas de rastrojo para crear líneas de defensa y frenar un posible avance del incendio. Aunque las labores han terminado este mediodía, tanto él como el resto de voluntarios permanecen localizables: "Los agentes forestales tienen nuestros teléfonos y, cuando haga falta, dejaremos lo que estemos haciendo para volver a ayudar".
















Que grandes sois, que honor contar con los voluntarios en la retaguardia, sin vosotros es….como un equipo de fútbol sin defensas ni portero,, HEROES ❤️
¿Tanto cuesta avituallar a los trabajadores mediante empresas de catering que realicen menús equilibrados, con dietas ajustadas, sin riesgo de cruzamientos alergénicos de alimentos y con unas mínimas medidas de seguridad e higiene?
¡ES LAMENTABLE EXPONER A TODO UN OPERATIVO, POR NO CUIDAR LA HIGIENE Y SALUD DE LOS TRABAJADORES!
Lo que hace falta un catering te lo compro.
Que insinúes que en un pueblo no se cumplen con las medidas de higiene…eso ya sobra completamente. Que yo sepa todos los pueblos de alrededor tienen hoteles, restaurantes y demás, digo yo que pasarán unas medidas de sanidad…
Y por la comida que ha facilitado la gente no te preocupes que seguro que es más sana que la mierda que comes en la ciudad.
Un saludo.
Lamentablemente es que por parte del Gobierno de Aragón y de SARGA no tengan previsión en relación al avituallamiento cuando un incendio ya se ha hecho grande, cuesta muy poco buscar un catering y tener algún convenio con restaurantes. Pero por parte de la gente del pueblo solamente hay que darles gracias y mil gracias, porque si no fuera por ellos los del operativo me parece a mí que comeríamos lo que llevaramos en la mochila…Todos los que trabajamos en esto sabemos que cuando estamos mejor alimentados en un if es cuando los vecinos se implican y en este caso no ha sido menos, conociendo las limitaciones de abastecimiento que tiene un pueblo pequeño yo me quito el sombrero con la gente.