Irene Burillo encara la recta final que determinará si entra o no en Roland Garros este año. De hacerlo, la caspolina conseguiría el pase por segundo año consecutivo y en la misma temporada que ha disputado el Open de Australia. Su participación depende de los resultados que consiga en el W100 de Zaragoza, que comienza este lunes, y en el Mutua Madrid Open, que será del 21 de abril al 4 de mayo. Una final en cualquiera de estas citas o una combinación entre unos cuartos de final y una semifinal, le otorgarían los puntos que le faltan para conseguir la plaza en el encuentro francés.
La caspolina contaba con un torneo más, La Bisbal d'Empordà, pero su primer enfrentamiento contra Alizé Cornet la dejó fuera con un partido rápido de poco más de una hora y dos sets fulminantes para Burillo: 1-6 / 2-6. La tenista ya sabía que la pista catalana no iba a ser fácil teniendo como primera rival a la francesa. "Aunque ha estado retirada un tiempo, ha estado top 20", comentaba antes del partido en Radio Caspe.
Tras disfrutar de un breve descanso en Caspe junto a su familia y amigos, la deportista ya está centrada y preparada para dar su mejor versión en el siguiente torneo, el W100 de Zaragoza. Para Burillo, es de las citas más especiales del año porque le permite jugar en casa y rodeada de su red de apoyo. "Estoy muy contenta de que lo vuelvan a organizar, siempre me encuentro genial jugando allí", destaca.
Burillo llegó a semifinales el año pasado y espera poder repetir ese buen resultado, sino, incluso, superarlo. Jugar estos torneos sabiendo que de ello depende su acceso a Roland Garros suma presión a los partidos, aunque la caspolina sabe gestionarlo para su beneficio: "Te da un extra de motivación al tener un objetivo claro, todo depende de como lo enfoques. Voy a dar lo mejor de mí y espero conseguirlo".









