Lo que sucedió el año pasado por estas fechas en Jatiel no fue ni una casualidad ni tampoco «flor de un día». Hace un año, la localidad arrasó con su primera feria del libro tanto en la parte de expositores como en la de público, y este fin de semana lo ha vuelto a hacer. No sólo ha repetido el éxito en afluencia sino que lo ha superado y además, ya cuenta con editoriales y librerías que han reservado su espacio para el próximo año. «Habrá tercera edición, estamos muy contentos con todo y a nivel organizativo también vamos aprendiendo», dice Cristinica Gómez. La escritora jatielina es la organizadora de esta iniciativa que volvió a salir adelante con la ayuda de la Asociación Cultural Jatiel y el Ayuntamiento, y que contó con el apoyo de la Asociación Literaria Singular y la Comarca del Bajo Martín. «El año pasado la gente ya quedó muy contenta, pero esta vez lo han manifestado más y algunos ya me han pedido que les apunte para la siguiente. La gente del pueblo también disfrutó con el día que se vivió y eso anima mucho», añade.
Toda la jornada se concentró el sábado tras la inauguración de Román Abadías, y se desarrolló en la plaza, el ayuntamiento y el albergue, donde se preparó la comida en dos turnos para 160 personas a base de un cáterin de paella. Se colocaron casi una veintena de casetas en las que estuvieron firmando una treintena de autores. Las actividades como el taller de cómic, el de manualidades o la cantacuentos gozaron de buena participación. También por la exposición filatélica de Javier Calvo y Alberto Gracia de Vinaceite pasó el público que disfrutó de la presentación de ‘JJ y Ele. La Entrada a Wan’, y que bailó por la noche con Vaqueros Rotos.
Recitales en la Cripta… y mucho más
Aunque no se pudo contar con la apertura del albergue al no encontrar adjudicatario, sí se disfrutó de la Cripta gótica. Por la tarde se celebró un recital de poesía con arpa y violonchelo, una propuesta que captó tal interés que dejó a gente fuera por falta de espacio. «Era uno de los platos fuertes y fue un descubrimiento para muchas personas que un pueblo tan pequeño tenga una joya así como es la cripta», asegura Gómez, que cree que el éxito de esta feria es la cercanía. Y es que, no sólo acudieron editoriales y librerías que llenaron la plaza, sino que también acudió público durante todo el día que además compró. Según las impresiones recogidas entre los libreros, las ventas fueron superiores a las de un día en la feria de Zaragoza (que se extiende 11 jornadas), dejando una media de unos veinte libros por caseta. No fueron pocos los que se llevaron sus ejemplares, algunos a pares. «Vi a gente que se llevaba diez. Creo que ver a los autores, hablar con ellos, estar en la mesa redonda o en el recital y escuchar, te puede generar un interés por lo que están contando que te haga comprar el libro», reflexiona. También hubo quien dejó los suyos para que pasen a formar parte del Punto de Lectura que está preparando Jatiel. Se recogieron cinco cajas, aunque el llamamiento sigue abierto para quien quiera aportar más.











