El mundo católico ha amanecido este lunes conmocionado tras confirmarse la muerte del Papa Francisco. El fallecimiento del Pontífice argentino activa de inmediato el protocolo vaticano para la elección de su sucesor, un proceso que se desarrollará en la Capilla Sixtina con la participación de 135 cardenales con derecho a voto. Entre ellos destaca un nombre aragonés: Juan José Omella, natural de Cretas (Matarraña) y actual arzobispo de Barcelona.
El cardenal aragonés Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, ha reaccionado con pesar a la noticia del fallecimiento del Papa Francisco. En declaraciones recogidas por Heraldo de Aragón, Omella ha expresado su sorpresa y tristeza, aunque ha afirmado sentirse en paz por haber presenciado al Pontífice trabajar hasta el último momento. "Pero pensé que era un hombre fuerte y que saldría también de esta situación como lo ha hecho en ocasiones anteriores", ha explicado.
«Ayer nos habló de la resurrección y la paz en un mundo en guerra; Francisco ha sido el Papa de la periferia, el que ha llevado el Evangelio a los lugares más lejanos y pobres, con menos cristianos y a veces perseguidos. Nos deja un camino muy bonito», ha declarado a Heraldo de Aragón.
Omella cumple precisamente este 21 de abril 79 años. Su trayectoria dentro de la Iglesia ha sido extensa y notable. Fue ordenado sacerdote en 1970 y, tras décadas de servicio pastoral, ha ocupado diversas sedes episcopales en Barbastro-Monzón y en Calahorra y La Calzada-Logroño. En 2015 fue nombrado arzobispo de Barcelona y apenas dos años después, en 2017, el Papa Francisco lo creó cardenal.
El propio Pontífice argentino lo consideraba uno de sus colaboradores más cercanos. En 2020, lo eligió como presidente de la Conferencia Episcopal Española, cargo que ostentó hasta 2024, y previamente lo había designado como su asesor personal, un gesto que en su momento fue interpretado como muestra de su plena confianza en la visión pastoral y social del prelado aragonés.
Con tono humilde, Omella ha reiterado su falta de aspiraciones para el cargo: «No he pensado en ser Papa –ha insistido–, con ser obispo tengo suficiente y lo que voy a hacer es ayudar con mi pequeño voto a que resulte elegido el mejor Papa». Además, ha señalado que "no creo que sea candidato a Papa, conozco mis limitaciones; dejo en manos de Dios esta labor", ha indicado.
«Yo me sigo viendo como un cura de pueblo», declaró en una entrevista reciente concedida a La COMARCA en su localidad natal. Una frase que resume su visión del sacerdocio: humildad, servicio y cercanía. Su trayectoria eclesiástica, marcada por la cercanía con los más desfavorecidos y una sensibilidad social muy valorada por el propio Papa Francisco, lo sitúan entre los favoritos en un momento de profunda transformación para la Iglesia Católica.
En sus palabras, la Iglesia debe «salir de sí misma y estar en medio del mundo», atendiendo especialmente «a los que no tienen voz, a los descartados», un mensaje que ha sido reiterado en múltiples homilías y entrevistas. También ha pedido públicamente una mayor implicación en temas sociales como la lucha contra la despoblación: «No podemos dejar nuestros pueblos morir poco a poco. Aragón necesita unión para afrontar este desafío común», dijo durante un acto en Teruel donde fue galardonado con la Cruz de San Jorge.
Omella ha recordado que ha recordado que Francisco pidió a los cristianos "ser testigos de esperanza, volver al Evangelio y transformar el mundo en fraternidad". "Sea quien sea el Papa, deberá seguir por ese camino", ha añadido.
Aragón se une al duelo
El impacto del fallecimiento del Papa Francisco también se ha hecho sentir con fuerza en Aragón. El presidente del Gobierno autonómico, Jorge Azcón, expresó su pesar en nombre del Ejecutivo y de la sociedad aragonesa. «Ha sido una de las personas más importantes en la época que nos ha tocado vivir, un transformador de la Iglesia Católica. Humilde, sencillo y profundamente comprometido con los más necesitados. Lo vamos a echar de menos», declaró.
Desde la Diputación Provincial de Teruel, Joaquín Juste también trasladó su pésame. «Lamentamos profundamente su pérdida. Le vimos durante la Semana Santa asomado al balcón y la noticia nos ha emocionado como a todos los cristianos. Mandamos nuestro más sentido pésame a la Iglesia y a toda la comunidad cristiana».
Como muestra de respeto institucional, el Gobierno de Aragón ha decretado tres días de luto oficial. Aunque se mantienen los actos institucionales previstos por la festividad de San Jorge, se suspenden las actividades de celebración popular, así como la jornada de puertas abiertas en el Edificio Pignatelli.
NOTICIAS RELACIONADAS







