Bien es cierto que la mañana de San Roque siempre es especial en La Puebla de Híjar. Más allá de que sea el patrón, el santo atrae un aura de buenas energías. Su arco es punto destacado en el callejero poblano, y sus vecinos se preocupan de que esté bien atendido. Desde que despunta el alba, ya está perfectamente arropado por quienes acuden a la misa cuando todavía suenan los últimos ecos de la discomóvil. Más entrada la mañana, entre varias manos lo cogen con cuidado y lo bajan a la calle para colocarlo en su peana.
La preparación para la procesión incluye mucho cariño, anclarlo bien a la madera y rodearlo de albahaca. Los ramilletes de la planta son buscados cada mañana de todos los 16 de agosto. El olor y el color indican que es el gran día. El verde también llena los pañuelos anudados al cuello de muchos, y la mezcla es la elegancia que lucen los dulzaineros y gaiteros que tienen un papel esencial durante todas las fiestas, que ya en su primer día el miércoles tuvieron chupinazo y carrozas, dos momentos álgidos.
La comparsa de músicos acompañan al santo a la iglesia y luego en la procesión. También acompañan el baile de los gigantes que cierra siempre la mañana de San Roque en el arco, con el santo de nuevo en su capilla presenciando todos los homenajes que se le profieren. Marcan, además, el inicio y final de los Gozos que se le cantan y que compuso José Manuel Sierra, poblano querido y que, aunque falleció nunca se ha ido del todo y sigue muy presente con legados como este para su pueblo.
Este año San Roque marca el final de cinco días de fiestas y ese domingo a sus pies también hubo jotas, y de entonar un par se encargó Pedro Luis Vidal con su voz y sentimiento como única herramienta. Y esta vez no cerraron la jornada los gigantes. Había más cosas. Había una sorpresa que, aunque más de uno la sabía, se supo guardar a buen recaudo y conseguir el efecto que se consiguió: la gran ovación. Este año, se puso en escena una parte del dance local y, tratándose de La Puebla de Híjar, lo hicieron con el detalle de abastecerse de cañas en lugar de palos, y de esta manera el resugir del dance es a modo de 'cañoteao'.

Gustó. Y tanto que gustó. Quienes lo sabían, lo esperaban con expectación, y los que no, se dieron cuenta con agrado de que estaban siendo testigos de algo histórico. "Ojalá siga", era la frase más comentada entre el personal que se agolpó frente al arco. "Ya decíamos que un dance tenía que haber aquí también, cuando en los pueblos de alrededor lo tienen", reflexionaban otros.

La recuperación empezó en Cañarte
El dance de La Puebla despareció hace más de cien años, y desde la Asociación Musical Fuera de Tono se puso la atención en esta parte de la historia local en Cañarte, la jornada en torno a la caña que se celebró en mayo. "Quisimos jugar un poco con las cañas, darles también el papel de ser un elemento que puede funcionar dentro de una danza. Nos gustó mucho y pensamos en prepararlo un poco para hacerlo en las fiestas de agosto", explicó Mario Gros, investigador y quien ha compuesto las melodías.

"Ha sido una tarea muy bonita porque es un esfuerzo colaborativo, participa mucha gente, lo hemos pasado muy bien preparándolo y no sabemos tampoco si va a tener más continuidad o no, pero ahora mismo estamos muy contentos", apuntó.
Del dance poblano se conservan dos textos de la parte parte teatral. Uno de ellos data de 1798 y habla de la visita del Duque de Híjar, y el otro corresponde a 1885, y está dedicado a la Virgen del Rosario. "Desgraciadamente no tenemos ni partituras ni indicaciones para las danzas, así que esa parte la hemos tenido que inventar", añadió Gros. Él se encargó de la composción y, Jesús Rubio y Olga León, profesores de bailes populares en la Escuela Municipal de Música de Zaragoza, crearon las coreografías adaptadas.

Gros hizo especial hincapié en el texto de 1798, por su singularidad al no ser religioso. "Se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza y pertenece a un legajo magnífico que narra con todo detalle el viaje del Duque de Híjar a sus estados, es decir, a sus pueblos en esta zona". En su viaje va a Urrea, a Híjar, a Castellnou, y "en cada pueblo lo reciben de una forma muy recargada. Y en el caso de Híjar y de La Puebla, lo reciben con sendos dances, son dos dances distintos, y el escribano que acompaña al duque tiene el detalle de recoger los textos e incorporarlos al documento. Es una auténtica delicia el documento, tanto la descripción del viaje, por lo pintoresca y por cómo te sitúa en ese periodo del antiguo régimen, como los textos de los dances".

En cuanto al texto de finales del XVIII, de 1885, este se conservó en una casa de La Puebla y fue copiado por Mercedes Pueyo, que es una gran estudiosa de los dances en los años 50. Se publicó en un libro que editó la autora en 1973 sobre el dance en Aragón, y aparece el Mayoral, Rabadán, Ángel y Diablo, que son los personajes característicos de los dances aragoneses, y 20 danzantes. "Es un texto muy bonito", consideró.

La puesta en escena de este 16 de agosto de 2026 la hicieron posible dos cuadros, es decir, de ocho danzantes. "Si ahora hay fichajes, porque igual ahora la gente se aficiona, ampliaremos a tres, o cuatro, o cinco cuadros... los que sean. Ojalá. Se trata de seguir haciendo cosas juntos, de sacar adelante iniciativas colaborativas y de que todo el mundo que quiera pueda participar", invitó.
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