El eclipse solar total supuso en Valdealgorfa toda una semana de acontecimientos. Uno de ellos fue la representación de la obra teatral 'Las brujas de Valdealgorfa', que salió al escenario de una manera muy especial. Esta obra se ubica en 1912 y las intérpretes salieron vistiendo ropa real de la época. Tan real, que fueron abastecidas por la Asociación Sempiterna, la misma que se encarga de mantener con vida el Espacio Indumentaria de la localidad.

Este encargo de la dirección de la obra a la asociación ha constatado algo que siempre defienden Elena Guarc y Dabí Latas, quienes están al frente de Sempiterna. Recuerdan que el museo, que alberga una de las colecciones de indumentaria tradicional más importantes de Aragón, es mucho más que un lugar de conservación de piezas, y es un espacio vivo; y celebran esta propuesta, que ha supuesto su primera vez participando en una puesta en escena teatral aportando piezas de su colección.

"Fue una experiencia especialmente significativa. Las prendas no permanecieron tras las vitrinas ni fueron contempladas únicamente como piezas patrimoniales porque salieron del museo, vistieron a los personajes y volvieron a cumplir una de las funciones para las que fueron creadas: contar quiénes fuimos y cómo vivíamos", dicen. Con la entrada del museo en escena se demostró que la indumentaria tradicional no pertenece únicamente al pasado. "Puede volver a caminar, a hablar, a relacionarse con el público y a formar parte de una historia contemporánea", confían.

La participación del Espacio de Indumentaria supuso sacar algunas de las piezas de la colección para incorporarlas a la representación. Desde el museo consiguieron "algo especialmente difícil de transmitir únicamente a través de una exposición", como es ofrecer al público una imagen real, cercana y tangible de la forma de vestir de principios del siglo XX, concretamente de 1912. "Saliendo al escenario el museo también está haciendo cultura, también está haciendo pueblo y también está contando nuestra historia", apuntan.
Definen el resultado de "especialmente revelador". Sobre el escenario apareció la figura de una anciana, vinculada en la obra a la imagen de una bruja, cuya indumentaria permitió trasladar al público a la vida cotidiana de aquellas mujeres mayores de comienzos del siglo XX. Junto a ella, un personaje masculino vestido con la solemnidad propia de un alto mandatario, juez o magistrado de la época, permitió mostrar otra de las caras de aquella sociedad y evidenciar cómo la forma de vestir también estaba condicionada por la posición y el papel social.

La escena de la escuela de niñas aportó otro de los momentos más interesantes desde el punto de vista del vestir. Las niñas y la maestra se presentaron con prendas que reflejaban ya las nuevas modas que comenzaban a llegar y a transformar las formas tradicionales de vestir, reflejo de una sociedad que, poco a poco, se abría a nuevas influencias.
La ropa se convirtió así en un auténtico elemento narrativo. "No era un simple complemento de los actores, sino que formaba parte de la historia que se estaba contando y ayudaba a situar al espectador en una época concreta", añaden. También el coro tuvo un papel importante en esta construcción visual. Sus integrantes, vestidas únicamente con antiguas camisas blancas y con los pies descalzos, aportaron luz, fuerza y unidad a las diferentes partes de la representación, acompañando y dando vida a la estructura de la obra.

Todo ello se integró en una obra de teatro participativa dirigida por el dramaturgo y director Josi Ganzenmüller Roig. Los textos se fusionaron con la música compuesta por Santiago Sáenz y con un importante trabajo de iluminación, fundamental para crear las diferentes atmósferas y dotar de intensidad a cada escena.
Y si hubo un elemento que volvió a despertar la imaginación colectiva de la localidad fue, sin duda, el dragón de las 'Leyendas de Valdealgorfa'. Su aparición fue uno de los momentos más celebrados, con una intervención que rompió la frontera entre escenario y público. Recorrió el espacio, interactuó con los espectadores y se convirtió nuevamente en protagonista de las leyendas y del imaginario de Valdealgorfa.

'Agarrado a tu cintura', la nueva exposición del Espacio Indumentaria desde el 5 de septiembre
Dentro de esa viveza que impera en el Espacio Indumentaria, el próximo 5 de septiembre se producirá la inauguración de la nueva exposición: 'Agarrado a tu cintura'. Se centrará en una muestra de refajos estampados para seguir acercando al público las prendas tradicionales desde una mirada que busca no solo conservarlas, sino también explicar su significado, su uso y la sociedad que las creó.
Esta nueva muestra sustituye a la anterior sobre la seda en mantones y pañuelos. En la planta calle se puede contemplar una amplia colección de abanicos cargados de detalles y que cuentan mucho de la sociedad del momento. Se realizan visitas guiadas solicitando hueco, y todas son muy didácticas. Una de las últimas se llevó a cabo en mayo, y se explicaron, entre otras cosas, las diferencias entre traje baturro e indumentaria tradicional.









