Un pueblo en calma y un ligero olor a quemado. Es la estampa que se han encontrado los vecinos de Cuevas de Cañart a su vuelta este domingo a sus casas tras dos noches de realojo por el incendio de Ejulve. Desde primera hora, la llegada de coches ha sido continua. Los vecinos se han organizado para que todo el mundo pudiera llegar cuanto antes a casa. Cruz Roja, entidad encargada de los cuidados durante estos días, se ha encargado también se llevar en sus vehículos a los vecinos más mayores. Los vecinos han asegurado que, tras una semana complicada, este domingo ha sido "un día de felicidad y de agradecimiento por lo bien que nos han tratado". La propia alcaldesa de la localidad, Rafaela Liébana, ha asegurado estar "encantada con la gente de Alcorisa".
Olaya Molina ha sido otra de las vecinas que ha podido volver durante la mañana a la localidad. Lo primero ha sido "comprobar que las gallinas están bien y en su sitio". Durante estas jornadas ha estado evacuada junto a sus nueve hijos y asegura que, a pesar del susto, ha sido "como estar de vacaciones". "Hemos tenido la suerte de estar en el albergue, nos han dado de comer estupendo, ayer fuimos a un concierto y hemos estado en las piscinas, así que muy bien", confirma.
Tras un primer aviso de desalojo el pasado martes, la orden oficial del viernes no sorprendió demasiado a los vecinos. A muchos les pilló en la piscina, desde donde se apreció que de golpe el humo era cada vez más intenso. Antes incluso de recibir la instrucción ya estaban preparados para marcharse.
Una vez seguros de que en casa todo estaba bien, los vecinos se han encargado de solventar los problemas más prioritarios. "Nos hemos encontrado con que no hay agua para el riego, vamos a ir a ver si hay alguna fuga, después de tanto calor, todos tenemos ganas de poder regar los huertos", explica José Puig, uno de los residentes que este domingo ha vuelto a casa. Toda la zona en la que se encuentra la captación de agua está quemada, por tanto, desde el Ayuntamiento han pedido a la empresa gestora poder hacer un análisis de la calidad del agua.
El presidente de la Comarca del Maestrazgo, Fernando Safont, ha confirmado que la entidad se está encargando de suministrar botellas y garrafas. Además, durante las últimas jornadas los servicios sociales comarcales se han encargado de atender las necesidades de los vecinos desalojados. "Estamos muy agradecidos con la gente de Alcorisa porque han hecho una labor extraordinaria y han cuidado a los vecinos como si fueran familia"
Safont ha calificado la situación que atraviesa la comarca como "un desastre". "La realidad es que esta zona recibe turismo y tenemos potencial natural y patrimonial. Es nuestra fuente de ingresos y habrá que recuperarlo", ha añadido. La propia Cuevas de Cañart cuenta con casas rurales que han tenido que cancelar sus reservas y que tendrán que hacer lo propio al menos en las próximas semanas hasta que el fuego se de por extinguido.
Un ES-Alert que no llegó a todos
Pese a que todo ha terminado quedando en un susto para los habitantes del municipio, muchos han denunciado que no recibieron el mensaje ES-Alert para la evacuación debido a la falta de cobertura en el pueblo. "Fue la Guardia Civil quien empezó el operativo y nos llamó para reunirnos y salir", explica Puig. Por su parte Molina, al ver la columna de humo que crecía y se acercaba decidió adelantarse y pedir a su pareja que comprara croquetas en el bar por si tenían que salir corriendo.
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La incertidumbre durante estas dos noches fuera del hogar ha sido más llevadera porque los agricultores que se quedaron haciendo los cortafuegos que salvaron el pueblo de las llamas han estado informando al resto de vecinos en el tiempo real de avance del fuego. «Hemos estado relativamente tranquilos porque estábamos bien informados. El problema ha sido la impotencia de no poder venir a ayudar y proteger nuestras casas», añade Puig. Entre lo más comentado entre los vecinos destacaban la "suerte" de que ninguna vivienda se haya visto afectada y recalcaban "lo cerca" que llegó a estar el fuego del núcleo urbano: poco más de 500 metros, según señalaban algunos.
En cuanto a daños materiales, desde el Ayuntamiento de la pequeña localidad, confirman que se han quemado varios corrales situados en los aledaños del pueblo y también una masía. Sí que se salvó una granja de ovejas, cuyos dueños se quedaron para proteger a los animales de las llamas. La intención para este domingo es poder abir la piscina y "recuperar la normalidad" lo antes posible.
175 vecinos desalojados
En total, han tenido que pasar dos noches fuera de casa 175 vecinos de cinco núcleos urbanos diferentes: Cuevas de Cañart, Ladruñan, Dos Torres de Mercader y los barrios pedaneos de La Higera y El Higueral y La Algecira. También Seno estuvo en prealerta, aunque no llegó a ser desalojado
Aunque la mayoría han encontrado refugio con familiares y amigos o en sus primeras residencias, una treintena ha sido alojado en el albergue de Alcorisa. La localidad acondicionó hasta 90 camas de Cruz Roja en el pabellón en caso de que fuera necesario acoger a más vecinos.
Además, 16 personas optaron por no abandonar sus viviendas ante la orden de Protección Civil. Desde DGA se recordó que estas ordenes de Protección Civl son de obligado cumplimiento y que no acatarlas pone en peligro la vida propia y también la de los agentes de Guardia Civil que se ven obligados a quedarse en la zona.















