La historia se repite días después de que se originara el incendio de Ejulve. La reactivación del fuego de este viernes ha obligado a volver a desplegar un amplio operativo de medios sobre el terreno. El avance del humo, además, ha vuelto a suponer una amenaza para pueblos cercanos como Cuevas de Cañart, donde la orden de desalojo se ha recibido en torno a las 14.30. Las llamas han llegado a la Ermita de San Juan, a tan solo 2 kilómetros del pueblo.
Unos 70 vecinos son los que han tenido que recoger todo lo que han podido en sus maletas para abandonar sus casas hasta nuevo aviso. El pasado martes ya recibieron un preaviso de desalojo que no se llegó a cumplir, aunque muchos de ellos llegaron a preparar equipaje que este viernes sí que han tenido que utilizar. Varios de ellos han optado por realojarse en el pueblo vecino de Castellote, mientras que 31 se han desplazado hasta Alcorisa, la mayoría de ellos de avanzada edad. Allí se ha vuelto a poner a disposición tanto el pabellón como el albergue municipal donde esta semana ya se recibía a los vecinos de Molinos.
Poco antes de ello, en Cuevas de Cañart han podido avistar una gran columna de humo que anticipaba este desenlace. Pero aun así, la orden de evacuación les ha generado "un gran susto", tal y como ha contado una de sus vecinas, Maribel. "Hemos vuelto a preparar la maleta que habíamos deshecho después del martes. Ha sido rápido. Lo más importante era coger medicamentos", ha explicado.

A muchos de ellos la noticia les ha llegado justo mientras terminaban de comer. "Nos han empezado a tocar la puerta a golpes y resulta que era la Guardia Civil para decirnos que nos teníamos que marchar a Alcorisa. Es un susto, tengo 85 años", ha lamentado otro de los vecinos, Juan Antonio Hernández. En su caso, como en el resto de la población, "toca esperar". "Los agricultores han intentado apagar el fuego, porque ahí están sus cosechas, y lo sienten. Esperemos que no pase nada", ha añadido con tristeza.
Según lo han descrito este viernes ya en Alcorisa, el instante ha sido "muy alarmante". "Ha empezado a sonar la sinera y el pregón diciéndonos que teníamos que coger los medicamentos y reunirnos en la plaza", han explicado.

Ya en Alcorisa, el Ayuntamiento ha vuelto a desplegar todo lo necesario para atender a los vecinos evacuados. Afortunadamente, en esta ocasión el aviso ha llegado al mediodía y no a la madrugada como en el caso de Molinos, lo que ha permitido una mejor organización. Para dormir, se pondrán a disposición las camas del albergue municipal. No obstante, en el pabellón también se han distribuido otras 90 camas por lo que pudiera pasar. "Los vecinos están tristes, pero intentaremos que su estancia sea la mejor posible a pesar de la desgracia que están viviendo", ha defendido Miguel Iranzo, alcalde de Alcorisa.









