Hay fechas que trascienden el resultado de una competición. El 23 de julio de 1976 es una de ellas para el deporte español. Aquella jornada, en los Juegos Olímpicos de Montreal, la castelserana Carmen Valero escribió una página irrepetible de la historia al convertirse en la primera atleta española que competía en la cita olímpica. Cincuenta años después, aquella carrera sigue simbolizando mucho más que una participación: marcó el inicio de una nueva etapa para el atletismo femenino español.
Nacida en Castelserás el 4 de octubre de 1955, Valero emigró siendo apenas un bebé junto a su familia a Cataluña, donde desarrolló toda su carrera deportiva. Sin embargo, nunca perdió el vínculo con su pueblo natal, que siempre la consideró uno de sus mayores referentes y donde años después recibiría diversos homenajes por una trayectoria que trascendió el ámbito deportivo.
La mujer que derribó una barrera histórica
Cuando aterrizó en Canadá para disputar los Juegos, Carmen Valero ya era una figura internacional. Apenas unos meses antes había conquistado en la ciudad galesa de Chepstow el Campeonato del Mundo de campo a través, convirtiéndose en la primera atleta española, tanto en categoría masculina como femenina, en lograr un título mundial de atletismo. Ese mismo año añadió otro hito irrepetible al convertirse en la primera mujer española que disputaba pruebas atléticas en unos Juegos Olímpicos, donde tomó la salida tanto en los 800 como en los 1.500 metros.
Los resultados deportivos quedaron en un segundo plano frente al simbolismo de aquella participación. En una España que apenas comenzaba la Transición y donde el deporte femenino carecía de recursos, reconocimiento e incluso oportunidades para competir, Valero rompió una barrera que parecía imposible de superar.
Mucho más que una campeona
Su legado no terminó en Montreal. Un año después revalidó el título mundial de campo a través en Düsseldorf, una hazaña que todavía hoy ningún otro atleta español ha conseguido repetir. A lo largo de su carrera sumó quince campeonatos de España en pista, ocho títulos nacionales de campo a través, dos campeonatos del mundo y una larga colección de récords nacionales que la consolidaron como la gran referencia del atletismo femenino español durante los años setenta y ochenta.
Su dominio fue incontestable en todas las disciplinas que practicó. Desde el medio fondo hasta el cross, Carmen Valero elevó el nivel del atletismo español cuando competir contra las grandes potencias europeas parecía una misión imposible. Muchos de sus registros permanecieron imbatidos durante años y sus actuaciones internacionales situaron por primera vez a España entre las mejores selecciones del continente.
Una pionera también fuera de la pista
Pero si hay algo que explica la dimensión de Carmen Valero es el contexto en el que desarrolló su carrera. Compitió en una época en la que el atletismo femenino apenas existía como estructura deportiva. Las diferencias con los hombres eran enormes, tanto en premios como en reconocimiento social o apoyo institucional.
Historiadores como José María Maldonado recuerdan que la Federación Española apenas confiaba entonces en las posibilidades de las mujeres y que las condiciones para entrenar y competir distaban mucho de las actuales. Pese a ello, Valero desafió todos los prejuicios y demostró que las atletas españolas podían competir al máximo nivel internacional.
Su ejemplo abrió la puerta a generaciones posteriores. Atletas como Maite Zúñiga o Ana Peleteiro, entre muchas otras, encontraron un camino ya iniciado por aquella fondista de Castelserás que, décadas antes, había demostrado que el atletismo femenino español podía aspirar a cualquier meta.
Un legado que sigue creciendo
Carmen Valero falleció el 2 de enero de 2024 a consecuencia de un derrame cerebral, una noticia que conmocionó al atletismo español. Las muestras de reconocimiento llegaron desde la Real Federación Española de Atletismo, el Comité Olímpico Español y numerosos deportistas que destacaron no solo su extraordinario palmarés, sino el papel decisivo que desempeñó en la historia del deporte femenino español.
Su pueblo natal también quiso rendirle homenaje. Castelserás ya había bautizado con su nombre unas instalaciones deportivas y conserva sus medallas como parte del patrimonio local, mientras que las pistas del Centro de Alto Rendimiento de Madrid llevan hoy su nombre como reconocimiento permanente a quien cambió para siempre la historia del atletismo español.
Cincuenta años después de aquel histórico 23 de julio de 1976, el debut olímpico de Carmen Valero continúa siendo uno de los momentos más trascendentales del deporte español. Porque antes de las medallas, de los récords y de las generaciones que siguieron sus pasos, hubo una joven nacida en Castelserás que se atrevió a correr donde ninguna española lo había hecho antes. Su carrera en Montreal duró apenas unos minutos; su legado permanece medio siglo después.













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