Pintadas satánicas como el pentáculo invertido, el nombre de Satán, la cruz invertida y el número 666 han mancillado las ruinas del Calvario de Santolea, uno de los últimos elementos arquitectónicos que quedan del pueblo del Maestrazgo que fue destruido en 1972 por la construcción del pantano. Las casas fueron expropiadas y dinamitadas, pese a que el agua nunca ha cubierto el antiguo núcleo poblacional, sin embargo, el vía crucis con las 14 capillas y la ermita de Santa Engracia (patrona de Santolea) se salvó gracias a su ubicación apartada del municipio, al igual que el cementerio. Ambos vestigios parecían haberse librado de la desolación del siglo anterior, pero los vándalos han hecho sangrar la «herida abierta» de exiliados y descendientes. Hace tan solo unos años que el camposanto también fue profanado y desde entonces los restos óseos de sus ancestros descansan sin paz en el exterior de los nichos.
Rosa Blasco Roda, nieta de un santoleano, descubrió las pintadas satánicas por casualidad el miércoles pasado, mientras iba de excursión con unos familiares. Se quedó «en shock». No había pared que le alcanzara la vista que no estuviera cubierta por spray de grafiti. La pintura no estaba descolorida por el efecto del sol, lo que indicaba que era muy reciente. La mujer, que es además integrante de Santolea Viva, la asociación que lucha por los intereses patrimoniales y culturales del pueblo, no dudó en hacer fotos y enviárselas a la presidenta, Laura Berné. Al día siguiente, el jueves, ambas acudieron al puesto de la Guardia Civil en Alcañiz para poner una denuncia en nombre de la entidad.
El Calvario de Santolea fue declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés en 2021, al ser un exponente de la arquitectura religiosa tradicional del siglo XVIII y uno de los pocos elementos que se conservan. Desde los años 70 ha habido un expolio muy considerable del lugar y ahora, que cuenta con protección, se espera que los restos que aún siguen en pie se puedan conservar, catalogar y estudiar, o incluso rehabilitar. Por tanto, el vandalismo ejercido contra este espacio ha quebrantado la Ley de Protección de Patrimonio de Aragón. Los autores, si son descubiertos, serán sancionados y tendrán que pagar también el coste económico de la reparación.
Blasco y Berné recorrieron juntas el Calvario de Santolea la misma tarde del jueves para comprobar el estado de las 14 capillas, una a una. «El desastre que vi el día anterior fue solo el aperitivo. Todos los espacios estaban absolutamente mancillados con simbología satánica. Salimos aterradas. Eso no era una gamberrada, sino algo mucho más serio, ya que hay que tener muchas ganas para caminar por todo ese campo amplío, lleno de pedruscos y de zarzas, sin un sendero delimitado», destaca Blasco. Más allá de violar un lugar sagrado, donde muchos santoleanos profesaron su fe, los recientes actos vandálicos han golpeado el único lugar del pueblo que «quedaba sin maltratar».
Propiedad sin resolver
La asociación transmitió la situación al Ayuntamiento de Castellote, municipio al que pertenece Santolea. La alcaldesa, Raquel Benedí, contactó con la Guardia Civil, quien le comunicó que con una denuncia era suficiente para investigar los hechos. «Queremos aunar fuerzas para proteger el Calvario. Todavía no está muy claro de quién es la propiedad, se cree que del Obispado de Teruel, así que nos sentaremos con ellos para resolverlo», asegura Benedí.
Pintadas satánicas en el Calvario de Santolea./ Rosa Blasco Roda
















Debe haber sido el tonto del pueblo de algún pueblo cercano ! Estará orgulloso de su obra el iluminado !
que tiempos aquellos que solo había un tonto por cada pueblo
Sí, porque el tonto de la ciudad no ha podido ser… ¿No? ¿O no hay tontos en la ciudad?
que tiempos aquellos que solo había un tonto por cada pueblo
Curioso , no creen en Dios pero si en satanas.
Difícil lo tenemos si Castellote tiene buscar quien es el propietario, No saben siquiera cual es su patrimonio. No lo saben o no quieren molestarse en averiguarlo, así evitan responsabilidades y ….a vivir
pobre tonto…solo merece compasión su escasa materia gris.