El grupo parlamentario socialista en las Cortes de Aragón ha registrado una proposición no de ley para reclamar al Gobierno autonómico una regulación «inmediata» de las plantas de biogás y biometano ante el aumento de proyectos que se están tramitando y la preocupación generada en distintos municipios.
El PSOE plantea que el Ejecutivo aragonés apruebe una planificación autonómica que permita un desarrollo «ordenado, equilibrado y sostenible» de estas instalaciones, estableciendo criterios territoriales, técnicos y ambientales para su implantación.
El portavoz socialista de Medio Ambiente, Carlos Ros, ha defendido la necesidad de «parar el otorgamiento de licencias» hasta contar con una normativa específica que regule aspectos como la distancia respecto a núcleos urbanos y viviendas diseminadas. A su juicio, actualmente existen limitaciones insuficientes para garantizar una implantación adecuada de estas plantas.
Entre las medidas reclamadas, los socialistas proponen establecer criterios que favorezcan la cercanía entre las plantas y los recursos orgánicos que deben abastecerlas, reduzcan posibles impactos ambientales y garanticen el uso de las mejores técnicas disponibles. También consideran necesario controlar el traslado de residuos entre municipios.
El PSOE señala además que varios ayuntamientos aragoneses están aprobando ordenanzas o modificando sus planes generales de ordenación urbana para intentar limitar la ubicación de estas instalaciones, especialmente en las proximidades de los cascos urbanos. La formación considera que muchos municipios cuentan con recursos limitados para abordar esta regulación y reclama una actuación coordinada del Gobierno de Aragón.
Los socialistas también han puesto el foco en la planificación territorial y han pedido analizar la disponibilidad real de residuos orgánicos en Aragón para evitar posibles situaciones de sobredimensionamiento o competencia entre proyectos. La formación recuerda que otras comunidades autónomas están impulsando regulaciones más restrictivas y defiende que Aragón debe establecer su propio marco normativo para evitar la falta de criterios comunes entre municipios.









El problema no es solo el biogás. Es el modelo.
Si una planta utiliza los residuos de su entorno, estupendo. Pero si para hacerla rentable necesita traer basura desde decenas de kilómetros de distancia, llamarlo «economía circular» empieza a ser bastante imaginativo.
Antes de autorizar macroplantas habría que exigir algo muy sencillo, distancia razonable a pueblos y viviendas, un radio máximo de captación y que los residuos procedan realmente de ese territorio.
**¿Queremos aprovechar los residuos de Aragón o convertir Aragón en el territorio receptor de la basura de media España?**
Que otros produzcan la basura, Aragón ponga el territorio y nuestros pueblos soporten los camiones, los olores y los impactos mientras alguien cobra por gestionarla no parece precisamente el colmo de la economía circular.
Solo recordarte que una planta de biogás utiliza materiales de zonas muy próximas.
Ya vale de encontrarle pegas a todo.
Estáis contra todo y os dejáis expoliar nuestros recursos mineros para crear empleo en Castellón, y de eso no rechistais.
A veces me pregunto para quien trabajáis los anti-todo.
Una planta de biogás no se limita a la basura cercana. Si a la empresa le sale rentable —y le sale— traerá residuos desde donde haga falta. Las plantas grandes funcionan con radios enormes, porque las cuentas les salen incluso con residuos que vienen de muy lejos. Por eso y para eso en Aragón no existe ningún límite legal de distancia. ¿No lo sabías?
Se nos va a regalar la energía producida a los “sufridores” de todo este proceso?
Porque es muy bonito que aquí suframos todos los inconvenientes y otros se embolsen el beneficio tan ricamente.
Ya está bien de ver cómo llenamos nuestros campos de placas fotovoltaicas y de postes, nuestros montes de aerogeneradores y los habitantes de estás zonas no obtenemos NINGÚN BENEFICIO.
Ya veremos a ver lo que pasa cuando las placas solares queden obsoletas y haya que desmontar toda la infraestructura; quien pagará los gastos cuando las empresas hayan dejado de existir?.y cuando el campo haya quedado inservible?
Hace unos años invertimos en una vivienda en el campo, donde vivimos con el menor impacto medioambiental posible: para nosotros, eso significa una naturaleza preciosa y aire fresco…… Hasta que la planta situada entre Valderrobres y Cretas abrió sus puertas. La idea inicial nos parece estupenda….. pero ahora tenemos que soportar a diario el hedor de esta planta. Los estudios demuestran que, en principio, no debería haber molestias por olores en una planta de biogás, ya que se trata de un sistema cerrado, el aire debe purificarse, debe realizarse un buen mantenimiento, el estiércol debe higienizarse, etcétera
Sería mejor regular bien el impacto desde el principio y no cargar a los vecinos con este hedor. Gracias.