Las inmediaciones del río Martín a su paso por Samper de Calanda fueron el escenario elegido para celebrar el sábado un taller de rastro de animales. El guía fue Ricardo Rodríguez, que está al frente de Káralom y se conoce la zona como la palma de su mano. El poblano, en una iniciativa propuesta por la Comarca del Bajo Martín como ya hizo con las aves en Urrea en noviembre, puso a prueba al grupo que salió con él a mirar de un modo diferente su entorno. Analizaron huellas y tomaron contacto con la identificación de rastros. Con anterioridad, Rodríguez colocó su cámara de fototrampeo para ver qué tipo de fauna frecuenta la zona. «Hay bastante movimiento en esa parte del cauce del río. Sabemos que está el castor y también la nutria, que estaba allí pero no la vimos», dice.
Él llevó rastros que atesora en su colección y los dispuso para que el grupo los tratase de identificar. También, y aunque no es sencillo, y los participantes probaron cómo hacer los moldes en escayola y llevarse sus huellas para comenzar a hacer su propia colección. «A través de las películas pronto identificamos una jirafa o un león, pero los animales que conviven con nosotros son auténticos desconocidos para la mayoría de las personas, ojalá que estas actividades sirvan para cambiar un poco esto», apunta.










