Entre un 25% y un 30% del producto D.O. se exportará, mientras UAGA incide en adelantar la campaña para que el agricultor obtenga mayores beneficios
La campaña de embolsado del melocotón llega a su fin esta semana tras más de mes y medio faenando. Con el fruto ya protegido de la mosca y de productos fitosanitarios, los agricultores y la D.O. Melocotón de Calanda miran al cielo hasta el momento de la recogida. Si todo va bien el año será «normal» para la D.O. pero el sector se muestra cauto ante cualquier posible adversidad meteorológica.
«Hay que esperar acontecimientos: que no haya tormentas de pedrisco ahora ni lluvias muy intensas en el momento de la recolección. Si el tiempo nos respeta puede ser una campaña buena», explica el presidente del Consejo Regulador de la D.O., Samuel Sancho, que no se aventura a ofrecer ninguna cifra de previsión de kilos porque «no se ajustaría a la realidad».
Por el momento la climatología ha respetado y el calor y el sol veraniegos han favorecido el crecimiento del melocotón, por lo que en términos de calidad las expectativas son positivas. Este hecho no es baladí ya que solo las mejores piezas cumplen los requisitos para obtener la etiqueta negra que las certifican como Melocotón de Calanda D.O.
Por tanto, una cosecha en la que la calidad no es la deseada conduce a peores cifras de melocotón certificado, que debe cumplir unas condiciones organolépticas determinadas y presentar un aspecto visual perfecto, sin apenas una muesca.
«Hay que esperar acontecimientos y que no haya tormentas de pedrisco ni lluvias muy intensas. Si el tiempo nos respeta puede ser una campaña buena» | Samuel Sancho, pte. C.R.D.O. Melocotón de Calanda
Las cooperativas de Puigmoreno y el Bajo Aragón - Caspe coinciden en que de momento no ha habido incidencias y la perspectiva es «mejor que en los últimos años». Precisamente el año pasado las tormentas y el granizo afectaron notablemente a las producciones y apenas se certificaron 2,5 millones de kilos, cifra algo inferior a la habitual. Sin ir más lejos, en 2017 recibieron la etiqueta negra unos 4 millones de kilos.
Aunque en general las previsiones son positivas, en algunas zonas de Calanda las heladas tardías afectaron a las plantaciones provocando que se haya embolsado un 20% menos que en otras campañas y que parte de los melocotones crezcan deformes fruto del destrío. La situación es aislada pero doblemente problemática, porque este tipo de afección no está cubierta por los seguros agrarios.
Cabe destacar que los primeros melocotones D.O. de las variedades más tempranas se pueden encontrar en el mercado los últimos días de agosto pero el grueso de la cosecha empieza a estar disponible para el consumidor a partir de mediados y finales de septiembre.
Para mejorar las variedades y conseguir ampliar la temporada, la D.O. y el Centro de Investigación Alimentaria de Aragón (CITA) trabajan en un proyecto de mejora genética que recibió financiación del Fondo de Inversiones de Teruel. El año pasado se plantaron 25 melocotoneros «clones» en un campo entre Alcañiz y Puigmoreno de los que se obtendrán resultados dentro de dos años. «Lo importante es que se ha puesto en marcha un campo de experimentación que nos permitirá ir seleccionando las mejores variedades», comenta Samuel Sancho.

Entre Alemania y Hong Kong
El Melocotón de Calanda D.O. se distribuye fundamentalmente en la zona y en el resto de España. No obstante, entre el 25% y el 30% del total certificado se exporta a otros países y, cada vez más, se tiende a tejer conexiones con el exterior para que aumente el valor del producto. El principal comprador es Alemania y, a día de hoy, la D.O. centra sus esfuerzos en conseguir enviar una mayor cantidad al país germano. Otros destinos habituales son Portugal, Italia o Suiza, con los que se lleva trabajando varios años.
Entre el 25% y el 30% del total de Melocotón de Calanda D.O. se exporta a países como Alemania, Portugal, Italia o Suiza
«La idea es seguir manteniendo esos mercados e ir incrementándolos poco a poco para aumentar las exportaciones, aunque todo depende de la climatología y de la calidad final del producto», explica el presidente de la D.O. La Unión Europea es el principal destinatario internacional del melocotón certificado pero se quiere ampliar miras y llegar al resto del mundo. De hecho, se hicieron varias pruebas con Hong Kong para introducir el producto en el mercado asiático aunque todavía queda mucho por pulir.
«Algunas salieron bien y otras no tanto. La vida del melocotón es muy corta y nos encontramos con dos problemas: el transporte y el manejo de la mercancía una vez allí. Tenemos que controlar que se usen los medios adecuados para que el producto llegue al consumidor en condiciones óptimas y es muy complejo», subraya Samuel Sancho, que recuerda que el desembarco en Asia es un proyecto «a largo plazo».
La visión de UAGA
Desde UAGA se suman al optimismo cauteloso generalizado y consideran que el año será «normal» en cuanto a cantidad. Sin embargo, en el sindicato creen que habría que poner el foco en conseguir adelantar la campaña introduciendo variedades tempranas, de forma que los kilos certificados aumentarían y, por ende, también los beneficios para el agricultor.
«No es lo mismo recoger a principios de septiembre que a finales de octubre: empezando antes se evitan muchas lluvias que pueden mermar la calidad y los índices de azúcar», destaca el responsable comarcal de UAGA en el Bajo Aragón y Bajo Aragón - Caspe, Alberto Balaguer.
UAGA aboga por adelantar la campaña para que las lluvias de otoño no mermen la calidad: así aumentaría el potencial de kilos de melocotón D.O. y, por ende, el beneficio para el agricultor
El interés por alargar la campaña para obtener producto D.O. radica en el precio de venta. La diferencia entre un melocotón certificado y uno que no lo es resulta abismal, tanto para el agricultor como para el consumidor, y oscila entre 50 y 70 céntimos por kilo. «La D.O. siempre va bien. Vale la pena intentar cosechar más D.O. para comercializar lo máximo posible porque el precio siempre va a ser superior», sentencia Balaguer, quien recuerda que la realidad en los campos va más allá de la Denominación de Origen.
El problema para el fruticultor es que el porcentaje total de melocotón que se acaba certificando va desde el 25% hasta el 50% en los mejores casos, con el resto vendido a un precio muy inferior. De ahí la insistencia en alargar la campaña para evitar lluvias, lo que repercutiría en una mayor calidad y, a su vez, en un aumento potencial de kilos de Melocotón de Calanda D.O.
La diferencia de precio entre un kilo de melocotón D.O. y uno que no lo es oscila entre 50 y 70 céntimos por kilo
Por último, el sindicato recuerda también que este año los costes de producción para los agricultores han aumentado y denuncia que no se ha compensado en el precio de la fruta. El motivo es que el convenio que regula las condiciones de trabajo de los temporeros se ha renegociado y en Aragón han visto incrementado su salario, pasando de percibir 6,80€/hora a cobrar 7,15€/hora. Estas personas proceden principalmente de fuera de España (apenas un 14% son trabajadores nacionales) y llegan de países como Rumanía o Marruecos. En su mayoría son hombres (el 75%) y las edades más habituales oscilan entre los 25 y los 44 años.







