Los pasajeros de la línea de tren Zaragoza-Barcelona tendrán que hacer transbordos en autobús entre Flix y Móra La Nova o Tarragona durante las tres próximas semanas, con motivo de las obras de mejora en la infraestructura que ejecutará Adif. Por lo tanto, los pasajeros que partan de La Puebla de Híjar, Samper, Caspe, Fabara, Nonaspe o Fayón con destino a la Ciudad Condal entre el 22 de agosto y el 11 de septiembre, y viceversa, deberán completar el trayecto en el autocar dispuesto por Renfe. En total, la empresa pública ofrecerá 150 servicios semanales en bus, con una media de 20 expediciones diarias y 12 vehículos.
Los trabajos que se llevarán a cabo en este tramo, que discurre por la provincia de Tarragona, consisten en la protección y estabilización de taludes mediante la colocación de diferentes elementos de refuerzo. El servicio de Media Distancia con salida desde Zaragoza se verá interrumpido en Flix, donde los viajeros tomarán un autobús hasta Tarragona, localidad en la que se subirán al Rodalies para llegar a Barcelona. En el trayecto contrario, los pasajeros que partan de la capital de Cataluña se bajarán del tren en Móra La Nova y continuarán sobre ruedas hasta Flix, donde volverán a montarse en un convoy. En el trayecto por carretera no se admitirán animales domésticos ni bicicletas.
La línea Zaragoza-Barcelona cuenta con cuatro trayectos diarios. Dos con salida desde la capital aragonesa (a las 11.20 y a las 16.30 con llegada a la estación de Sants a las 17.40 y a las 22.40, respectivamente); y otros dos que parten de la Ciudad Condal (a las 9.03 y a las 16.03 con llegada a la estación Delicias a las 14.07 y a las 21.14, respectivamente). Además, hay un convoy diario que arranca desde Caspe a las 6.57 con destino Barcelona a las 11.43; y otro que sale de Barcelona a las 17.30 y llega a Caspe a las 21.11. En principio, los horarios por las estaciones de La Puebla de Híjar, Samper, Caspe, Fabara, Nonaspe y Fayón serán los habituales.

Caspe, sin respuesta de Renfe
La línea Zaragoza-Barcelona ha sido noticia en las últimas semanas por los recurrentes retrasos que están sufriendo los viajeros que toman el tren que va desde Caspe hasta la capital aragonesa y viceversa. La gota que colmó el vaso se produjo el pasado 1 de agosto, cuando Renfe dejó tirados a los pasajeros durante tres horas a 40 grados en Escatrón por una avería y muchos tuvieron que buscar sus propios medios para completar el trayecto hasta Zaragoza. El Ayuntamiento caspolino pidió una reunión con la compañía para exigir una solución hace dos semanas, sin embargo, todavía no ha recibido una respuesta.
La alcaldesa, Ana Jarque, declaró a La COMARCA que Renfe está tratando a los viajeros de la zona como «ciudadanos de segunda», y denunció que no se esté dando el servicio en tiempo y forma «teniendo en cuenta lo mucho que esta línea está costando al Gobierno de Aragón». «Contactamos con ellos después de la incidencia en Escatrón y nos dijeron que había sido una avería puntual. Pero posteriormente nos han llegado más quejas diarias de retrasos. Es inadmisible, el dinero de un vecino de aquí vale lo mismo que uno de la ciudad», afirmó Jarque, quien también ha trasladado el problema al director de Transportes del Gobierno de Aragón, Miguel Ángel Anía.
Por su parte, Renfe explicó a este periódico que la espera de hasta tres horas que los pasajeros sufrieron en Escatrón se produjo «porque no es fácil encontrar un autobús que pueda cubrir el trayecto cuando se dan averías puntuales». La compañía no confirmó ni desmintió los otros posibles retrasos que denuncia la población, y en cambio recalcó que el objetivo principal es «garantizar la viabilidad de todos nuestros viajeros».







