Unidos, los vecinos de Castelnou volvieron a subir la Copa hasta lo alto de la hoguera de San Valero este sábado. La creación de la pira es toda una tradición en sí misma que se respeta de generación en generación aunque se va adaptando a los tiempos. En honor al patrón se quemó por la noche una gran hoguera, pero para eso hay que montarla antes y cada día tiene un nombre y una misión.
La Copa llegó el sábado a la plaza en un tractor con remolque que ya hace décadas sustituyó a los carros con los que se portaba antaño. Lo que no ha cambiado es el proceder. Antes del sábado hay otras dos jornadas de trabajo anteriores. El jueves fue el día de los Troncos, la primera salida al monte a recoger los tarugos que serán la base; y el viernes es el día de la Leña, en la que se vuelve al monte desde la mañana a la tarde para recoger la leña con la que montar la hoguera.
El día que más voluntarios se reúnen es el sábado, cuando 80 vecinos fueron a por la Copa. Entre ellos, muchos niños y jóvenes, ya que en Castelnou se trabaja para que las nuevas generaciones conozcan y se impliquen en la tradición desde bien pequeños. «San Valero es nuestra fiesta patronal. Aunque en verano tenemos unos festejos muy majos, estos son los grandes, los que esperamos con más ganas y en los que participa todo el mundo. Los que residen fuera no se los pierden,», explicó el alcalde, Tomás Herrera.
A las ocho de la mañana se quedó para almorzar barrachas, dulces y café en la plaza y de ahí al monte, de donde regresaron pasada las 12.30 del mediodía. Previamente ya se había realizado una inspección de la zona en la que buscar el forraje y se había seleccionado la Copa de este año.
Muchos de los voluntarios regresaron subidos al forraje o la Copa en los remolques y mostrando su euforia a su llegada. Si algo destacaron los presentes es el buen ambiente imperante este año y la entrada de las nuevas generaciones. «Ya llevamos dos o tres años en los que detectamos que los jóvenes se están incorporando. Hubo una persona que era el alma de San Valero y que por desgracia ya nos dejó, Fernando Ornaque, que marcó en esa labor porque estuvo mucho por ellos y les enseñó. Impresiona ver cómo chicos de 16, 17 o 18 años son capaces de meterse en el remolque y ordenar la leña. Para nosotros es muy importante», comentó David Valero, concejal de Festejos.
Con la llegada de los remolques, se fue subiendo la hoguera con la colocación del forraje. Una ligera lluvia apareció durante unos minutos aunque no amilanó a los voluntarios. Sobre las dos y media de la tarde se comenzó a subir la Copa, en que colaboraron voluntarios desde arriba y otros desde el suelo tirando de las cuerdas.
Un trabajo colectivo que ardió por la noche con el encendido que protagonizó un niño de la localidad, Héctor Ornaque, ante la expectación de vecinos y visitantes. El fuego prendió y la fiesta continuó hasta la madrugada con discomóvil.
Los actos volverán el miércoles con el día de San Valero, en la que llegará la parte más solemne con misa y procesión, y especial protagonismo de las jotas. El cierre de los festejos será el jueves, día de San Valerico con una cena de hermandad como colofón.






