Ni un alfiler cambia este Viernes Santo en la plaza de Alcañiz. Todo el mundo ha querido acompañar el luto que guarda la Virgen tras la pérdida de su hijo Jesús. A las puertas de la parroquia, se han congregado centenares de personas para ver salir a la procesión de La Soledad y seguirla en la parte alta de la ciudad. La ciudad volvió a teñirse de solemnidad y emoción, con uno de los actos más sobrecogedores de la Semana Santa de la capital bajoaragonesa. Este año, la cita ha adquirido un valor simbólico especial al cumplirse 100 años de la fundación de la Cofradía de las Esclavas de la Virgen de la Soledad.
El calor del pregón de la mañana aún se hacía notar en la plaza. Minutos después de las ocho de la tarde, los primeros toques de tambor anunciaban el inicio de un recorrido cargado de recogimiento. Desde la Ex colegiata de Santa María, el paso de la Virgen de la Soledad cruzó la puerta principal del templo, un privilegio reservado solo para esta imagen, abriéndose paso entre calles abarrotadas de vecinos y visitantes en absoluto silencio.
Las cofrades, vestidas con mantilla y teja, guiaron a la Virgen entre faroles, cirios y los ecos apagados del tambor. La Guardia Romana, acompañando el paso del Cristo Yacente, y el resto de hermandades, la del Nazareno o el Silencio, también participaron en la procesión, que finalizó con la presencia de la corporación municipal en señal de respeto institucional.
Como parte de la conmemoración del centenario, la imagen de la Virgen de la Soledad ha sido la protagonista del cartel oficial de la Semana Santa 2025, obra del artista Juan Diego Ingelmo, que ha sabido plasmar la esencia espiritual y estética de esta tradición centenaria.
La procesión de la Virgen de la Soledad es uno de los actos más solemnes de la Semana Santa. /A.S.


















