El Ayuntamiento de Alcañiz quiere que la ciudadanía pueda implicarse en decidir el futuro uso de la antigua iglesia de Capuchinos. El área de Patrimonio trabaja en la restauración del edificio que lleva dos décadas siendo un almacén para diversas asociaciones de la ciudad. Entre otros muchos enseres, el espacio alberga los productos que cada diciembre se ponen a la venta en el rastrillo de Manos Unidas. A estos se suman al menos una decena de colchones, sillas y mesas de todo tipo e incluso baldaquinos de antiguas procesiones y un coche fúnebre. La idea es dejarlo todo despejado y poder darle un nuevo uso al espacio diáfano.
«Es municipal y, por tanto, todos los ciudadanos son dueños de este edificio del siglo XVI que está abandonado, ha llegado el momento de darle un uso más digno», explica el concejal de Patrimonio, Carlos Andreu. Para decidir el uso, la concejalía ha preparado trípticos y carteles en los que se propone a la ciudadanía que puedan expresar su idea para el edificio. Todos ellos pueden ser entregados en el Ayuntamiento para participar en esta consulta no vinculante. Además, también han abierto un correo electrónico a través del cual seguir recibiendo propuestas. «Los folletos ya se han repartido por los centros educativos y estos días todos podrán ver los carteles por los establecimientos», añade el concejal.
Las respuestas se recogerán durante todo el mes de diciembre y la idea es poder anunciar el futuro del nuevo espacio el próximo 6 de enero, «como regalo de Reyes». Aun así, la concejalía ya tiene su propia idea. Andreu asegura que su propuesta es la creación de un espacio municipal multidisciplinar que sirva para que las asociaciones puedan hacer uso de él. Además, el concejal propone que también se pueda alquilar a empresas privadas para hacer eventos.
En cuanto al presupuesto, el concejal apunta que cuando se decida la idea se verá a cuanto asciende la inversión. Durante este año ya se han gastado 120.000 euros en la restauración del tejado que se hundió a finales de agosto de 2023 «por falta de mantenimiento». Lo que sí que está confirmado es el desembolso de 3.000 que se realizará para que la restauradora Miriam Tomás pueda descubrir el resto de las pinturas que decoraban la antigua iglesia que datan de 1800 y permanecen bajo una capa de pintura blanca. «Pero para poder empezar a descubrir nuestro patrimonio necesitamos vaciar todo el espacio», añade. «Tenemos cuatro paredes, suelo y un techo, lo que hará falta será la instalación eléctrica, fontanería, la climatización y el equipamiento», concluye el edil.










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