El grupo Zendal anunció el jueves el lanzamiento al mercado de la primera vacuna para prevenir el virus de la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE), serotipo 8. Lo hizo tras recibir esta misma semana la autorización temporal de uso en la especie bovina por parte de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aemps). En Aragón, esta enfermedad tuvo una incidencia en 2023 de entre un 7% y un 10% de animales afectados, con una mortalidad por debajo del 1%. Una de las zonas más perjudicadas fue el Maestrazgo con 200 casos contabilizados.
El Gobierno de Aragón fue la primera comunidad que solicitó al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación una solución a través de la vacuna y ahora, que ya es una realidad, le insta a que aconseje la obligatoriedad de la vacunación en zonas perjudicadas para que pueda controlarse más efectivamente el virus en las explotaciones. "Sabíamos de la existencia de estudios sobre la vacuna y así lo trasmitimos desde el primer momento. Felicitamos a los laboratorios por el desarrollo de la vacuna contra la EHE y al Ministerio por escuchar a comunidades autónomas como Aragón, Castilla y León, Valencia y Extremadura. Durante durante meses, hemos presionado en las reuniones sectoriales de agricultura y con cartas al Ministerio", señala el consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Ángel Samper.
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Los ganaderos piden ayudas directas
Los afectados del Maestrazgo llevan desde octubre de 2023 reclamando ayudas directas por cabeza de ganado contagiada, sin embargo, el Gobierno de Aragón afirmó el pasado mes de junio que no las concederá si el Ministerio de Agricultura no lo hace antes. Pese a que la mortalidad sea escasa, lo que preocupa a los ganaderos es la evolución de las vacas que han pasado la enfermedad, ya que podrían no volverse a quedar preñadas. En términos económicos, la pérdida sería la misma. Tanto reemplazar una cabeza de ganado muerta como una que es infértil puede costar entre 1.200 y 1.800 euros. Por otro lado, los abortos de nodrizas enfermas o terneros que perecen a las pocas horas de nacer, dejan al ganadero sin percibir más de 600 euros por su venta. En cuanto a los toros sementales, una sustitución supone alrededor de 2.400 euros.
Como medida preventiva, DGA ofreció a los ganaderos ayudas de hasta un 50% para la desinsectación con repelentes. Con cada litro, que cuesta alrededor de 42 euros, se pueden desparasitar hasta cinco veces unos 40 animales. La disolución es de 10 mililitros en un litro de agua. Este proceso se aplica a todo el ganado. Por otro lado, a las vacas enfermas se les suministran antibióticos y antiinflamatorios, para lo cual no se ha concedido ninguna subvención.









