Preocupación en la Comarca Andorra-Sierra de Arcos ante la nueva reducción del gran proyecto energético de Endesa para Andorra, el Nudo Mudéjar. Sindicatos y empresarios se preguntan qué va a pasar con los 6.300 empleos comprometidos bajo más de 1.800 millones de euros de inversión del plan. UGT ya ha solicitado una reunión con el Instituto para la Transición Justa, dependiente del MITECO, para exigir explicaciones, mientras que desde CCOO también prevén reunirse ante lo que califican como «otra tomadura de pelo más» para el pueblo de Andorra y los otros 9 municipios que se preveían beneficiar del macroproyecto renovable.
Endesa confirmó el pasado viernes que va a reducir a mínimos la potencia instalada dejándola en 406 MW, menos de la mitad de lo que producía la Central Térmica. La eléctrica aseguraba a través de un escueto comunicado que la decisión es fruto del análisis técnico de la Declaración de Impacto Ambiental en la que el Ministerio para la Transición Justa ya redujo hace un mes los megavatios de energía previstos en 1.000 MW frente a los 1.844 MW iniciales. El proyecto final por el que apostaría la compañía distribuirá esos 406 MW en tres parques solares y uno eólico, quedando en duda qué ocurrirá con los megavatios restantes o el plan de acompañamiento socioeconómico, principal esperanza de la zona para su reactivación económica.
Preguntado por La COMARCA, fuentes del MITECO han explicado que es el Instituto para la Transición Justa el órgano que "está analizando que la propuesta provisional de Enel cumpla con los requisitos establecidos en la normativa, así como las mejores opciones para aprovechar la capacidad del Nudo que quedará liberada". Una vez concluya dicho análisis, se decidirá si los megavatios 'sobrantes' vuelven a salir a concurso. "La empresa plantea una nueva configuración provisional de 406,3 MW de potencia instalada, así como la modificación proporcional del alcance de los compromisos socioeconómicos vinculados al proyecto, de acuerdo con las reglas del Concurso", concretan las mismas fuentes.
Denuncian falta de información
Los sindicatos denuncian la falta de información ejercida por las diferentes partes implicadas. En palabras de Alejo Galve, portavoz de UGT, «pedimos una reunión para que nos expliquen la verdad de qué ha pasado con todo». «Y lo ideal sería mantener el encuentro en el territorio. Que venga cualquiera, pero que nos detallen qué es lo que va a ocurrir. No solo afecta a Andorra, el resto de Ayuntamientos también van a dejar de percibir bastante dinero», denuncia. A su vez, señala que la pérdida de población sigue siendo una de las principales problemáticas a las que la localidad tendrá que seguir enfrentándose. "Están hundiendo a un pueblo y toda una comarca", defiende.
Desde CCOO, directamente afirman que "Endesa ha vuelto a mentir". El recientemente nombrado secretario general del sindicato en Andorra, Pedro Romero, no entiende cómo el proyecto haya podido reducirse hasta los poco más de 400 megavatios. "Se va a quedar en un 25% de lo que promovieron en un su día", lamenta. El sindicato ya ha planteado a la ejecutiva y con miembros regionales posibles reuniones para definir posibles acciones. En su caso, creen que ante la puesta en marcha del Nudo ha faltado "unió entre todos".
Además, se teme por cómo este panorama podría afectar a otras grandes iniciativas empresariales en los que el territorio ha depositado su confianza para estos próximos años, como el proyecto de hidrógeno verde Catalina de Copenhagen Infrastructure Partners (CIP). "El MITECO ya redujo el proyecto de Endesa, y mucho de esos parques que rechazó no estaban muy lejos de los que proyecta Catalina. ¿Qué van a hacer? ¿También se van a cargar ese proyecto? Por eso decimos que vengan al territorio y nos lo expliquen. Que den la cara", añade Galve.
A ello se unen las preocupaciones de los empresarios andorranos. Su presidente, Roberto Miguel, ya trasladó a La COMARCA su malestar ante "todas las promesas incumplidas" el pasado viernes. «Todos estos cambios hacen mucho más difícil que seamos un territorio atractivo cuando el propio Ministerio hace y deshace cuatro años después del concurso por el que incluso a nivel europeo fuimos nombrados como referentes y se concedió un premio», apuntó el andorrano.
Este periódico ha intentado contactar con el alcalde de Andorra, Rafa Guía, aunque sin éxito de respuesta. Endesa, por el momento, también se niega a realizar más valoraciones aparte del comunicado.
"Seis años de burocracia"
Fuentes del Gobierno de Aragón, por su parte, muestran su sorpresa y malestar «porque seis años después del anuncio del cierre de la Térmica de Andorra todavía estemos con trámites burocráticos». Califican al macroproyecto como «muy importante para el desarrollo de la zona» y defienden que desde que se tuvo conocimiento de la decisión del MITECO han mantenido contactos con Endesa, «compartiendo su preocupación».
Hace menos de un mes el Gobierno central desbloqueó de forma oficial el Nudo Mudéjar de Endesa, cuyo impacto alcanza el término municipal de 10 municipios del Bajo Aragón Histórico. Eso sí, el macroproyecto renovable se veía mermado frente al planteado inicialmente por causas ambientales: se confirmaba en la publicación en el BOE que la eléctrica tenía que reducir el número de aerogeneradores y placas solares, e incluso eliminar parques eólicos y plantas solares enteras. Como consecuencia de ello, además, también decaía el número de megavatios de energía previstos, con en torno a 1.000 MW menos frente a los 1.844 MW iniciales.
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Llamar progreso a cubrir el paisaje de placas y aerogeneradores es, como mínimo, discutible. Estos territorios acaban convertidos en polígonos energéticos que degradan su valor ambiental, agrícola y turístico. La implantación masiva y concentrada no revitaliza el entorno, sino que lo transforma en un espacio industrial sin arraigo local. Se sacrifica suelo, biodiversidad y paisaje a cambio de un beneficio que muchas veces ni siquiera se queda en la zona. No es desarrollo equilibrado, sino sustitución de un modelo malo por otro peor. Y al final, lo que desaparece no es solo el pasado, sino también buena parte del futuro del territorio.
Y hay otra cosa: esto puede generar empleo durante la fase de construcción, pero una vez construido, salvo los sistemas de seguridad y vigilancia (remotos la mayoría, aunque algún vigilante contratarán) y las cuadrillas de mantenimiento (una furgoneta con 4 a 6 técnicos) poco empleo mas genera.
Parece mentira que haya gente que se ilusione con el “empleo” que van a generar “las renovables” como dicen.
En definitiva que los “6.300 empleos del Nudo Mudéjar” que dicen no veo que vayan a salir de ahí.
Poco se puede hacer. Endesa es una filial o marca si se quiere ver así de una empresa privada italiana. (Con las correspondientes acciones «de oro» del gobierno italiano, pero legalmente una empresa privada.)
Si a una empresa privada no le interesa un proyecto no se le puede obligar a que invierta en él. Y sobre las promesas… ya sabemos, los tiempos cambian y los planes también.
Solo hay dos (tres) opciones:
1. Animar a otras empresas a implementar el proyecto inicial. ¿Naturgy, Iberdrola?
2. Constituir una empresa pública. A ser posible sin puertas giratorias, enchufes y corruptelas.
Y la opción 3: Aplicar la máxima del liberalismo. Dejar que sucedan las cosas, que todo siga su curso.
Otra solución es marcharnos todos a la capi y dejar que los polítiquillos hablen de solucionar la despoblación en este territorio otros años más, por supuesto cobrando y no poco
hay tenéis el progreso verde de la mentira no hay trabajo solo 4 enchufados para técnicos y más paro la otra opción es volver a las minas y centrales térmicas más reparaciones ect todo el pueblo tenía empleo a sin se queda despoblado y menos habitantes no querían rojerio y comunistas a disfrutar de lo votado
El caso del Nudo Mudéjar muestra cómo una mala gestión política puede perjudicar gravemente a todo un territorio. Durante años se prometieron miles de empleos y una gran inversión para Andorra, pero al final el proyecto se ha reducido mucho, dejando incertidumbre y desconfianza.
Gran parte de la responsabilidad está en el Gobierno y en las políticas impulsadas desde el Ministerio durante la etapa de Teresa Ribera, que han priorizado decisiones muy marcadas por una visión ideológica sin tener en cuenta del todo la realidad de comarcas como esta. Cuando las políticas se diseñan más desde ideas generales que desde las necesidades reales del territorio, el resultado es claro: proyectos que no se cumplen y zonas que siguen perdiendo oportunidades.
Además, la falta de claridad en la gestión y las dudas sobre la relación con empresas como Forestalia aumentan la sensación de que las cosas no se están haciendo bien.
Pero no toda la responsabilidad está fuera. A nivel local, personas como Alejo Galve, que han tenido vinculación política con el PSOE, no pueden limitarse ahora a criticar sin hacer autocrítica. También formaron parte del entorno que generó unas expectativas que hoy se han demostrado irreales.
En resumen, este caso refleja un problema mayor: cuando la política se basa en promesas y en planteamientos ideológicos sin una planificación real, quienes acaban pagando las consecuencias son territorios como Andorra y su comarca.