El Gobierno de Aragón ha declarado el convento Nuestra Señora de los Ángeles Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés. Lo ha hecho una vez terminado el periodo de alegaciones después de que se iniciara el proceso solicitado por el Centro de Estudios del Bajo Martín (CEBM). La protección comienza a ser efectiva desde este viernes 25, un día más tarde de su publicación en el Boletín Oficial de Aragón (BOA). El edificio data del siglo XVI y fue en él donde la Orden de los Franciscanos se instalaron y, entre otras cosas, se encargaron de la organización de la Semana Santa. En 1524 el convento funcionaba a pleno rendimiento y fue ampliado. Este convento fue levantado sobre otro anterior de las canonesas del Santo Sepulcro de Zaragoza y por eso Híjar ha sido lugar de peregrinación para la congregación en viajes y visitas puntuales.
En el siglo XIX quedó abandonado hasta que a comienzos del XX, y tras una reforma parcial, se reabrió la iglesia a cargo de los franciscanos capuchinos. Finalmente, en 1936 quedó abandonado de forma definitiva y comenzó un declive que no ha parado. A pesar de presentar un estado ruinoso, sigue siendo un lugar atractivo pero con un riesgo evidente en caso de tomar la decisión de adentrarse en él. Se mantienen en pie los muros, así como la fachada que sigue siendo imponente. Pero el paso del tiempo ya ha echado abajo algunos de los arcos que resistían de la techumbre. También los cipreses que llevan hasta el edificio no muestran su mejor aspecto.
En 2024 se realizó una jornada para celebrar sus 500 años. A los pies de los restos se clamó por su pervivencia con actos que realzaron su importancia tanto histórica como artística en su momento. La sesión se llevó a cabo desde el CEBM en colaboración con el Ayuntamiento de Híjar. Desde el Consistorio ya se había anunciado su intención de destinar una partida para intervenir en lo más urgente. No obstante, la titularidad no es municipal y por eso la protección de DGA abre una puerta mientras el Ayuntamiento sigue en conversaciones con el Arzobispado de Zaragoza para conseguir una cesión. "Ahora no es que haya que ir rápido, es que alguien tiene que ir corriendo porque se está cayendo por momentos", valoró el secretario del CEBM, Pascual Ferrer, que celebró la llegada de este reconocimiento. "El objetivo no es reformar ni reconstruir, es consolidar lo que hay y conservarlo", apuntó.
Medidas de tutela que implica la protección
La concesión de esta protección trae consigo el cumplimiento se una serie de criterios en las obras o actuaciones que afecten al convento. A partir de este momento se podrán autorizar operaciones de consolidación y mantenimiento del bien, siempre que se planteen con técnicas constructivas respetuosas con las existentes (respetando las tapiadas y las modulaciones de agujas en las tapias, los tipos de rejuntado, aleros, etc.). Se deberán emplear materiales compatibles con cada tipo de soporte, entonadas cromáticamente con la preexistencia y respetando siempre las características del bien en el momento de su declaración. Cuando las intervenciones supongan un mínimo movimiento de escombros, tierras o una intervención en el subsuelo, en previsión de la aparición de restos arqueológicos relacionados con el complejo monástico (pavimentos, muros, bienes muebles asociados, etc.), se deberán realizar sondeos arqueológicos previos. En ese caso, la intervención quedará condicionada a la resolución que se emita desde la dirección General de Patrimonio Cultural.
Las intervenciones sobre los revestimientos interiores y elementos ornamentales deberán realizarse por parte de conservadores-restauradores especialistas. En caso de ser necesarios, los rótulos y señalización en general deberán minimizarse en número, ser homogéneos, discretos y armónicos en su diseño, así como respetar los valores que han llevado a la declaración del bien. Finalmente, se considera "muy importante" que las actuaciones a realizar tiendan a la recuperación de la lectura de los diferentes volúmenes del conjunto conventual y respeten también los espacios con vegetación o libres de edificación sobre rasante, el camino de acceso, la zona de la nevera o la huerta histórica.









Me alegro mucho. Espero que un año después de que esto se movilizase ya haya un proyecto sobre el que trabajar cuando pase a propiedad municipal (que entiendo que debería ser inminente…). Muy buena noticia!
Lo he visitado en esta Semana Santa. Está en un estado deplorable, de absoluta ruina. La iglesia no ha hecho nada por su recuperación y ¿ ahora el municipio tiene que invertir dinero en su rechabilitación ?
Objetivamente, sus restos son de escaso interés, más allá del posible valor sentimental.
Creo que el municipio mejor haría en invertir el dinero en otros menesteres.
Lo visitaste, pero solo viste ruinas, porque no miraste mas alla. Esas ruinas tienen más historia que el 80% de los monumentos de Aragon.
Para usted es de escaso interés, para la historia de Hijar y alrededores es interesantisimo. Cuando un pueblo pierde su historia, ¿que le queda? repetir su ruina.
Igual que el castillo, no el ayuntamiento, ni las asociaciones saben la importancia que tiene en la reconquista.
Muy buena noticia. Es dónde nació nuestra semana santa tal como la conocemos, nuestra mayor seña de identidad.
Evidentemente (creo que) no se va a rehabilitar como si estuviera nuevo, simplemente mantener lo que tenemos y poder visitarlo sin miedo a que se nos caiga una piedra en la cabeza. Poder enseñarles a nuestros hij@s de donde nacen nuestras tradiciones. Creo que es necesario (no sólo el convento, también el castillo y parte de su muralla).
Si no podemos recordar y mantener nuestra historia y patrimonio mal camino llevamos…
Pero ya es del ayuntamiento? Me alegro, pues entonces a meter dinero, pero hay que buscar una utilidad para que se autofinancie. Yo empezaría por una asociación con la gente que quiere arreglarlo y poner no sé 200 euros al año y empezar a restaurarlo. Toda la gente que fue contenta y cantando como los ángeles se sacaría mucho dinero.