La producción del melocotón amarillo embolsado ha crecido más de un 15% en los últimos 10 años en Calanda, lo que supone una cifra de aproximadamente 11 millones de kilos por campaña, siempre y cuando la metereología acompañe. La puesta en marcha de regadíos en el territorio y la modernización de los cultivos «han sido factores claves», según apuntan las cooperativas del municipio consultadas para este reportaje. Son datos similares a los de la Denominación de Origen Protegida de Calanda, que en el año 2015 produjo 3,4 millones de kilos y en 2024 alcanzó los 4,9, la segunda mejor cifra de su historia en 25 años.
De 1,5 a 6 millones de kilos
En el caso de La Calandina el crecimiento «más fuerte» se sitúa en la época de los 2000 hasta el 2015. En este sentido, los primeros años se recogía un millón y medio de kilos y en 2015 ya ascendieron a los 6 millones. En cuanto al número de trabajadores, también se vio reflejado este aumento, pasando de los 25 a los 110 en la actualidad dentro del almacén y unas 160 personas en el campo cuando se está embolsando, periodo en el que mayor mano de obra se necesita.
En verano la mayoría de los que trabajan en el almacén son estudiantes de Alcañiz y Calanda, que cuando van a empezar sus estudios a finales de agosto son sustituidos por los que van acabando de embolsar. No obstante, la mejora del avance en maquinaria ha supuesto contar con un número de personal más reducido en las actividades que son mecánicas. «Gracias a los nuevos regadíos de Calanda - Alcañiz y que los socios apostaran por invertir ahí ha hecho que se creciera de forma sostenida», dice Antonio Cerdán, gerente de la cooperativa La Calandina, quién, añade que el impulso de nuevas denominaciones fue «importante» para alargar más la campaña, la cual ahora se extiende hasta mediados de noviembre gracias a los melocotones que pertenecen a la Denominación de Origen Protegida.
Un 10% más
Algo similar ocurre con la Cooperativa San Miguel, donde calculan que en 10 años han aumentado en torno a un 10% su producción, pasando de los 3,5 millones de kilos a los 4 que producen en la actualidad. «Cambiar el regadío tradicional de manta al goteo se ha notado mucho, al igual que la modernización de los campos», asegura Daniel Molés, gerente de la cooperativa. En ella, durante el año trabajan de forma fija 14 personas y cuando están en plena campaña la cifra asciende hasta los 100 dentro del almacén.
Alargar la campaña
Con el fin de conseguir alargar la campaña de recolección se busca impulsar nuevas variedades de Denominación de Origen Protegido. En sus inicios la campaña empezaba a mediados de septiembre y duraba hasta final de octubre, cuando ahora lo hace hasta noviembre. En esta línea, desde el Consejo Regulador de la D.O.P se puso en marcha un campo de experimentación en Puigmoreno hace seis años. Ahí, hay plantada aproximadamente media hectárea de árboles de melocotón y 80 clones distintos, teniendo en cuenta que el objetivo es cubrir las fechas en las que el agricultor no está recolectando la fruta. Desde que se inició hasta ahora hay dos variedades que el consejo considera que cumplen con los parámetros establecidos y son viables por fechas y calidad y esta misma campaña se estrenarán dos nuevas llamadas Calprebor y 834.
El proceso para conseguir resultados «es largo» y el campo de experimentación pertenece a un agricultor. Ahí el CITA es el que trabaja y lo hace el campo de experimentación que hay en el territorio. Son los encargados de trasladar al departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón las muestra y después al central y al europeo hasta que se obtiene el certificado de Denominación de Origen. Además, las nuevas variedades que se están produciendo en el campo de experimentación las pueden visitar todos los agricultores que pertenezcan a la Denominación de Origen.
Esta campaña son 13 las empresas del territorio cuyos melocotones cuentan con el certificado de la D.O.P de Calanda, ya que cumplen con los requisitos y parámetros en sus productos. En total, 18 las empresas inscritas de la provincia de Teruel y Zaragoza son las que están dentro de la denominación. Se prevén entre cuatro y cinco millones de kilos aproximadamente.
Tal como puede verse en la tabla superior, la certificación del Melocotón de Denominación de Calanda empezó hace 25 años y ha ido experimentando diferentes picos en su producción. Se estrenó con más de 4,3 millones de kilos y fue bajando hasta llegar en 2004 a las 2,5. A partir de ahí, remontó hasta el 2010, cuando volvió a registrar una caída. En los últimos cinco años el peor fue el de 2022, cuando se comercializaron tan solo dos millones, ya que la campaña estuvo marcada por las heladas. Desde 2022 hasta 2024 ha aumentado considerablemente, llegando el año pasado a su segunda mejor cifra en sus 25 años, rozando los cinco millones gracias a que no se registraron heladas ni pedriscos importantes.

«Un año difícil de vender»
La venta del melocotón amarillo llega al 2025 marcada por los bajos precios respecto al año pasado, a pesar de la calidad que presentan sus frutos. Los agricultores explican que ya ha habido muchos periodos en los que no se consumía apenas melocotón y estaban marcados por los precios de la sandía o el melón, igual que este. «Ha sido un año complicado y muy difícil de vender, de hecho, de los peores que recuerdo. Ha ido todo muy lento», asegura Cerdán.
En el 2025 se ha experimentado una superproducción de melocotón amarillo que no sucedió en 2024, ya que la sequía afectó de forma considerable. En los inicios de campaña, en julio, si había demanda en la fruta y los precios a los que se vendía «eran razonables». Ahora están inmersos en los dos últimos meses de recolección después del pico de julio y agosto.










