Con la incorporación de Jorge Panadés a la gerencia de Motorland, el proyecto abre una nueva era con su quinto director desde que arrancó en 2006. El Gobierno de Aragón asegura que quiere «dar un vuelco» la gestión y que la Ciudad del Motor «vuelva a recuperar» el prestigio. Para ello ya ha renovado el contrato de MotoGP hasta 2026 y ha empezado el reasfaltado del circuito de velocidad al tiempo que sacó a luz un estudio de viabilidad que cifraba en 47 millones el impacto en los años que se celebra el GP de Aragón. Fue realizado por empresas independientes a finales de la anterior legislatura por el anterior gobierno y se guardó en un cajón.
En estos 18 años la Ciudad del Motor ha tenido que hacer frente a quienes desde la política han cuestionado la inversión pública que necesita, las pérdidas y su repercusión económica. También la falta de relación con la ciudad, que se han ido perdiendo en los últimos años.
Nació por el impulso del PAR de José Ángel Biel con el socialista Marcelino Iglesias al frente del Gobierno de Aragón pero el apoyo institucional ha sido desigual. Fue tímido en las dos últimas legislaturas del PSOE e incluso el presidente Javier Lambán evitó pisar el circuito. En ocho años de legislatura tan solo estuvo presente en un Gran Premio de Aragón, una ausencia muy cuestionada en el territorio bajoaragonés como también el bajo perfil de la Ciudad del Motor. Se realizaron importantes inversiones para obtener rentabilidad desde un perfil innovador pero faltó el apoyo deportivo, que se vio reflejado en que el de Alcañiz es el único circuito español que ha rotado en MotoGP y se quedó sin carrera en 2023.
Motorland comenzó con el alcañizano José María Fuster hasta septiembre de 2007, cuando dejó la gerencia y le sustituyó Tomé Alfonso, su director de mayor permanencia y éxito.
Estuvo más de ocho años al frente de Motorland hasta que dejó el puesto a mediados de 2017 a causa de la entrada en vigor la ley impulsada por Podemos que reducía el sueldo del personal directivo de las empresas públicas e impedía que compatibilicen su cargo con trabajos externos. En el caso de Alfonso, compatibiliza la gerencia de Motorland con asesoramientos externos. Respecto al sueldo, según la norma, el salario de los directivos de las empresas públicas aragonesas debía equipararse al de los directores generales del Gobierno de Aragón. El salario de Alfonso era de más de 115.000 euros y se redujo a 64.000 euros más 32.100 de complementos. El que se ofreció en la oferta de empleo a la que optó Panadés es de 62.934 euros sin complementos.
Con la marcha de mutuo acuerdo de Alfonso llegó en 2017 el ingeniero industrial Santiago Abad, quien fue despedido en 2022 después de dos escándalos de gestión que sacó a la luz el periódico La COMARCA. Gastó sin autorización 94.300 euros en las obras de un nuevo despacho y dos másters en el en el IE Business para él y su mano derecha. Fue sustituido por otro ingeniero, Miguel Ángel Cobo, quien solo estuvo año y medio en el cargo al ser cesado por no cumplir las expectativas. Con Panadés se ha buscado un perfil empresarial y no con estudios de ingeniería y ligado también al circuito y a la tradición automovilística de la ciudad a través del Real Circuito Guadalope.








hace falta más dinero para la cueva!!!!!