El incendio que calcinó 3.000 hectáreas en Ejulve no fue provocado por causas naturales y su origen estaría ligado a la actividad humana. Es la principal hipótesis que arroja la investigación en la que continúan trabajando los Agentes para la Protección de la Naturaleza e integrantes del Seprona de la Guardia Civil después de que el fuego se extinguiera el pasado sábado.
Las causas naturales quedarían descartadas porque los días previos no se registraron ni rayos ni tormentas en la zona afectada, tal y como apuntan los agentes. Tampoco se cree que el fuego fuera ocasionado por la chispa de una cosechadora o tractor, ya que por esa zona no suele haber actividad agrícola. No obstante, todas las hipótesis continúan abiertas. "Llegar a una conclusión es difícil porque hablamos de un espacio al que realmente puede acceder cualquier persona", señalan.
Durante estos días han estado trabajando en terreno para recabar información que sirva para esclarecer los hechos. El área del posible inicio sí que está delimitada al paraje de La Solana, aunque destacan que "al ser una zona grande, todavía habrá que ir acotando".
En la investigación se encuentran inmersos los agentes que hace una semana trabajan sin descanso para extinguir las llamas. Y a pesar de haber vivido en primera persona el fuego, y conocer el terreno, reconocen que esta tarea "no resulta nada fácil". Las plantillas de estos trabajadores continúan resultando insuficientes para todas las labores y horas de trabajo que deben asumir cada verano en plena campaña de incendios. "Siempre hay compañeros que se decantan más por esa área, pero aun así no llegamos a todo. El interés personal no lo puede hacer todo".
Frente a ello, continúan defendiendo que esta tarea sería más fácil si contaran con brigadas de investigación específicas. "Al no haber ni a nivel provincial, ni por comarcas, hay investigaciones que se acaban alargando más en el tiempo", lamentan.
3.000 hectáreas completamente arrasadas
Cabe señalar que el incendio de Ejulve podría haber sido un "auténtico desastre natural" de no haber sido por la rápida intervención de los medios del operativo antiincedio, así como vecinos y agricultores que colaboraron para evitar su expansión. Parte de la zona afectada ya ardió en el trágico incendio de 2009 en la Sierra de Majalinos y había sido posteriormente reforestada. Por ello, ha sido reconocido como zona catastrófica.
El efecto de las llamas continuará siendo más que visible en los próximos meses. La vegetación alrededor de la A-1702, The Silent Route, permanece totalmente calcinada. El fuego incluso llegó a acercarse al tótem de 'La Cabra', un símbolo de la ruta en el que se han fotografiado cientos de visitantes.
Su reactivación generó efectos mucho más negativos que en la primera fase del incendio. "En la primera tanda se quemó lo que en su día ya ardió, pero en la segunda el fuego quemó zonas hasta ahora sanas", lamentó el alcalde de Ejulve, Ovidio Ortín. Como consecuencia, también se desalojó a los vecinos de Molinos, Cuevas de Cañart, Ladruñán, Dos Torres de Mercader, La Algerica y El Higueral.








