Ayuntamientos y vecinos de los pueblos afectados por los últimos incendios forestales piden protocolos de evacuación y una actualización de los planes de protección civil ante futuras emergencias. Todo ello después de que hayan ardido casi 4.000 hectáreas en poco más de dos semanas a lo largo de Ejulve y Cuevas de Cañart, Peñarroya de Tastavins y La Cerollera, todas ellas consideradas ya como zonas catastróficas.
Las reivindicaciones que se realizan tras los fuegos no son nuevas. Hace dos veranos, alcaldes como el de La Cerollera, Francisco Serrano, ya alertaba de la peligrosidad que supone la cercanía de los montes al núcleo urbano a la hora de hablar de incendios. No obstante, ahora las peticiones resultan urgentes después de que los últimos incendios pudieran haber sido «auténticos desastres naturales». Los incendios de Ejulve, La Cerollera y Peñarroya se han dado por extinguidos tras días de intenso trabajo.
Y mientras todavía se encuentran realizando balance de daños-además de la carencia de medios-los Ayuntamientos señalan la falta de cuidado de los montes como otra de las principales problemáticas. El terreno que rodea a los pueblos se encuentra prácticamente sin trabajar y con gran masa forestal ante unos fuegos que cada vez son más agresivo. Tampoco ayudan la sequedad y las cada vez más altas temperaturas.
Esta semana el territorio volvía a afrontar los 40º en la cuarta ola de calor consecutiva que Aragón afronta solo durante este mes de julio. La comunidad también se mantuvo prácticamente durante todo el mes bajo alerta roja por riesgo de incendios forestales, una situación frente a la que «debemos empezarnos a preparar».
De hecho, desde la consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón ya adelantaron a La COMARCA que se establecerán cambios en la legislación para apostar por ese cuidado de montes durante todo el año. Las medidas se trasladarán una vez acabe el operativo de verano, concretaron.
3.000 hectáreas arrasadas
Hasta ahora, el incendio de Ejulve es el que ha arrasado con un mayor número de hectáreas, unas 3.000, en su mayoría de matorral bajo en la Sierra de Majalinos con un perímetro de 28 kilómetros. La cifra podría aumentar porque todavía se sigue trabajando en él después de que hace una semana parte del fuego se reactivara mientras se desencadenaba a su vez el incendio de La Cerollera, una coincidencia «de muy mala suerte», según valoran los Agentes para la Protección de la Naturaleza (APN). «Nos enfrentábamos a una sequedad de la vegetación que resultaba brutal, con orografía complicada y una purna que saltó en el lugar exacto para arder y que coja fuerza», explicaron.
Gran parte de las hectáreas que quedaron arrasadas en la primera fase del incendio corresponden al terreno que ya ardió en 2009. No obstante, desde la localidad reconocen que la zona que ardió tras el rebrote del pasado jueves-y que saltó a Cuevas de Cañart-es la que se ha llevado la peor parte. «Parte de lo que ardió, ya se había incendiado en 2009. Pero tras el rebrote hemos perdido pinares que estaban intactos, y de los que ya no queda nada», explica su alcalde, Ovidio Martín.
Las zonas por las que temen más son la que rodean a la famosa Silent Route, la A-1702. El fuego llegó prácticamente a la zona de la figura de la cabra, un punto mítico del trazado que cientos de moteros atraviesan mensualmente.
Desde Turismo de Andorra-Sierra de Arcos explican que pasar por ella no será lo mismo hasta dentro de un tiempo. «A la hora de ir andando o en bici es lo que más se notará. El GR que va desde Ejulve a Villarluengo se ha visto afectado. Y en moto, el paisaje se verá negro en parte de ella», lamenta Mª Ángeles Tomás, técnica de Turismo. Aun así, confían en que no repercuta en la atracción de turistas. «Ya salimos de esta una vez, en 2009, podemos hacerlo de nuevo», añade Tomás.
También muestran su preocupación desde Cuevas de Cañart, donde el fuego originado por el rebrote de Ejulve se quedó a tan solo 2 kilómetros del casco urbano.
Piden más prevención
El resto de incendios no alcanzaron un número tan elevado de hectáreas. En el caso de Peñarroya de Tastavins fueron 340 ha de alto valor ecológico, mientras que en La Cerollera 80. Pero aun así, en ambos casos el fuego podría haber desencadenado en desastre. En Peñarroya, las llamas amenazaron a los Puertos de Beceite, una zona muy compleja, y con muchísimo pino en un bosque frondoso y cerrado. En La Cerollera, el incendio también llegó a amenazar a diversas granjas cercanas, así como un monte por el que podría haber avanzado sin control.
Es por ello que tanto alcaldes como vecinos proponen trabajar cuanto antes ante este tipo de sucesos. «Esta vez, si teníamos que evacuar, no sabíamos cómo hacerlo. De eso tenemos que aprender. (…) Es importante que marquemos esos planes de desalojo, así como de incendios a nivel comarcal», apunta Fernando Safont, presidente del Maestrazgo.
Otros como el presidente del Bajo Aragón, José Miguel Celma, hacen ese llamamiento para que se promueva una mayor ganadería extensiva. De hecho, el incendio de La Cerollera no fue a más en gran parte gracias a la limpieza de caminos que habían realizado desde una granja de la zona, según señala Celma. «Ayudó a que se pudiera perimetrar rápido. En el Bajo Aragón tenemos varias modalidades de gestión del bosque. Es muy difícil no controlar ese cuidado si no es por medios naturales, y eso se debe realizar durante todo el año», añade.
Precisamente, a no olvidar los incendios durante el resto del año es a lo que también animan desde otros organismos como el Parque Cultural del Maestrazgo. Trabajan anualmente en promover unas jornadas de prevención de riesgos naturales que este año se celebrarán en octubre y que girarán en torno a estos últimos incendios.
En ellas se han constatado hechos tan relevantes como que la mayoría de los pueblos carecen de planes de protección civil ante emergencias. «Hay una preocupación latente en el territorio sobre cómo abordar estas situaciones, y con razón. Es una cuestión preocupante. Hemos constatado que cada 15 años este tipo de desastres, como lo que vivimos en el 94 y en el 2009, se repiten en la zona», advierte su gerente, Ángel Hernández.
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Lo que tienen que hacer es limpiar los montes ríos de la maleza que hay sino seguimos igual menos despachos y más pisar los monter
Eso es fácil,con toda la gente
que hay en España cobrando y sin trabajar,pudiendo,se soluciones rápido, al monte si quieres cobrar,mataríamos dos pájaros de un tiro,pero no lo veremos,los votos son los votos
Eso es fácil,con toda la gente
que hay en España cobrando y sin trabajar,pudiendo,se soluciones rápido, al monte si quieres cobrar,mataríamos dos pájaros de un tiro,pero no lo veremos,los votos son los votos
En 1991 ,el aquel entonces I.C.O.NA. ya intento trazar un plan poniendo como base el centro forestal de Montalban dotándolo de las primeras cuadrillas helitransportadas en la epoca de verano meses junio-octubre y el resto del año estos mismos efectivos se dedicarian a limpieza y adecuacion del monte asi como la contratacion de bulldocers para la realizacion de diques y cortafuegos teniendo en cuenta que la mayoria de monte son pinares plantados en la decada de 1945 hasta finales de los 60 .
Por ello se iba a dotar de 30 efectivos contratados todo el año , pero esto lamentablemente quedo en caldo de borrajas y nunca se llego a realizar dichos planes
A lo mejor si se hubieran contemplado otras politicas no tendriamos encima de la mesa tantos y tantos desastres a la par que en aquel momento hubieramos generado empleo estable ta necesitadoen la zona en aquellos momentos.